Este mes [octubre de 2004] se cumplen cuarenta años del lanzamiento de Militant. Su posterior evolución no tiene paralelo en la historia de los grupos de izquierda en Gran Bretaña ni internacionalmente. De un minúsculo grupo sin recursos, se convirtió en la tendencia trotskista más importante de Gran Bretaña desde la fundación de la Oposición de Izquierda de Trotsky.

Después de la Segunda Guerra Mundial la dirección de la entonces “Cuarta Internacional” quedó totalmente desorientada. No podía comprender lo que estaba ocurriendo y esto marcó el principio del fin de la organización.

La cuestión del frente único entre organizaciones obreras para determinados fines prácticos siempre ha jugado un papel central en la táctica de los marxistas para alcanzar con sus ideas a capas cada vez más amplias de la clase trabajadora. La Internacional Comunista dedicó mucho tiempo y esfuerzo, en su etapa leninista, a trazar la política correcta en este tema. Justamente, la correcta comprensión y aplicación del frente único obrero es el aspecto que mejor distingue a una organización marxista de las sectas ultraizquierdistas que permanecen en los márgenes del movimiento obrero.

Entrevista con Ted Grant, dirigente del Partido Comunista Revolucionario (PCR) que fue la sección británica de la Cuarta Internacional en los años 40 del siglo pasado. Posteriormente, fue el fundador de la tendencia Militant que se convirtió en la principal organización trotskista internacional durante  los años 70 y 80.

En este artículo abordamos las Tesis sobre la cuestión nacional y colonial, elaboradas por Lenin para el II Congreso de la Tercera Internacional Comunista, celebrado entre el 19 de julio y el 7 de agosto de 1920. Pese a haber sido escritas hace casi 100 años, sus ideas y posiciones continúan siendo totalmente vigentes. Esto es así porque aunque el capitalismo se haya desarrollado de manera espectacular desde que Lenin presentara sus Tesis, son las mismas leyes las que rigen el sistema: la explotación de los trabajadores por el capital para la substracción de la plusvalía y la dominación mundial del capital financiero. La aplicación práctica de estas tesis sentó las bases para el establecimiento de partidos comunistas de masas en China, India, Vietnam, Oriente Medio, etc. que jugaron un papel decisivo en las luchas de liberación nacional de estas naciones.

Salvador Allende dijo una vez: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. No se trata de una cita solemne y hueca, sino un hecho empírico constatable en la historia. Desde el siglo XIX a la actualidad, pasando por el mayo del 68 francés, las capas más jóvenes de la clase obrera han desempeñado y continúan desempeñando un extraordinario papel revolucionario en la lucha de clases. La Revolución rusa no fue una excepción a esta regla. La III Internacional, consecuentemente con su objetivo de extender el socialismo a nivel mundial, fraguó el entusiasmo revolucionario de la juventud obrera europea creando la Internacional de las Juventudes Comunistas. Asimismo elaboró dos resoluciones sobre las Juventudes Comunistas, en su III y IV Congreso, cuyos extractos publicamos.

A continuación presentamos extractos del libro de Fred Zeller, Trois points c'est tout. Zeller (1912-2003) realizó un viaje a Noruega a finales de octubre de 1935 para visitar a Trotsky. En aquel momento, mediados de la década de 1930, Zeller era secretario de la Juventud Socialista del Sena (París) y simpatizante del movimiento trotskista. Durante el mismo periodo, los líderes del Partido Socialista estaban expulsando a la izquierda de la Juventud Socialista y disolviendo la tendencia Bolchevique-Leninista, cuyos miembros se habían unido a la SFIO a finales de 1934.