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En memoria de León Trotsky - La reunificación

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Índice de Artículos
En memoria de León Trotsky
El segundo congreso
La reunificación
Lenin y Trotsky en 1917
Trotsky y la Revolución de Octubre
La lucha de Trotstky contra la burocracia
La Oposición de Izquierda Internacional
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La reunificación

En el período de auge revolucionario, las dos facciones se reunificaron, pero fue una unidad más formal que real y cuando vino el reflujo la tendencia oportunista rebrotó entre los mencheviques, como refleja la famosa frase de Plejánov sobre la actitud de los trabajadores en las jornadas huelguísticas de 1905: "Los trabajadores no deberían haber tomado las armas". Las diferencias resurgieron abruptamente y de nuevo Trotsky se encontró en una posición política muy similar a la de los bolcheviques.

Las diferencias entre Lenin y Trotsky en ese período estuvieron motivadas por las tendencias "conciliadoras" de éste. Utilizando una expresión poco amable, podemos decir que Trotsky era un "vendedor de la unidad", aunque no era el único. Desde Nachalo, Trotsky defendía consecuentemente la reunificación e intentaba mantenerse alejado de la lucha fraccional, pero antes del IV Congreso (el llamado "congreso de unificación", celebrado en Estocolmo en mayo de 1906) fue arrestado y encarcelado por su papel en el Sóviet. El avance de la revolución dio un impulso tremendo al movimiento de reunificación de las fuerzas del marxismo ruso. Los trabajadores mencheviques y bolcheviques luchaban hombro con hombro con las mismas consignas, los comités del partido rivales se unían espontáneamente. La revolución unió a los trabajadores de ambas facciones.

La segunda mitad de 1905 se caracterizó por un proceso continuo y espontáneo de unidad desde la base. Sin esperar directrices desde arriba, las organizaciones menchevique y bolchevique del POSDR simplemente se unieron. Esto en parte reflejaba el instinto natural de los trabajadores a la unidad, pero también influyó que los dirigentes mencheviques se vieran obligados a girar a la izquierda por la presión de su propia base. Al final, a sugerencia del Comité Central bolchevique, incluido Lenin, se dio un paso hacia la reunificación. En diciembre de 1905, ambas direcciones estaban en la práctica fusionadas y existía un único Comité Central.

En el momento de celebración del congreso de unificación la oleada revolucionaria ya estaba menguando, y con ella el espíritu de lucha y los discursos "izquierdistas" de los mencheviques. Era inevitable el conflicto entre los revolucionarios consecuentes y aquellos que ya abandonaban a las masas y se acomodaban a la reacción. La derrota de la insurrección de Moscú en diciembre de 1905 había marcado el principio del fin de la revolución y un cambio decisivo en la actitud de los llamados "liberales". La burguesía se unió contra la "locura" de diciembre. En realidad, los liberales ya se habían pasado a la reacción en octubre, después de que el zar concediera una nueva Constitución, pero ahora aparecían con su verdadero rostro. No fue la primera vez en la historia que se vio este fenómeno. Como Marx y Engels explicaron, ocurrió exactamente lo mismo en la revolución alemana de 1848.

Los mencheviques representaban la capitulación ante la burguesía liberal, que en la práctica apoyaba abiertamente a la monarquía y se rendía a la autocracia. Esa era precisamente la cuestión central de las diferencias de Lenin con los mencheviques: "El ala de derechas de nuestro partido no cree en la victoria completa del momento -la revolución democrático-burguesa en Rusia-; tiene miedo a la victoria (...) Han llegado a la conclusión equivocada debido a la idea equivocada de lo que en realidad es una vulgarización del marxismo: que sólo la burguesía puede ‘hacer' independientemente la revolución burguesa o sólo ella puede encabezarla. Los socialdemócratas de derechas no comprenden el papel del proletariado como vanguardia de la lucha por la victoria completa y decisiva de la revolución burguesa" (Lenin, Collected Works, vol. 10, pp. 337-38).

Al igual que Trotsky, Lenin estaba a favor de la unidad organizativa, pero bajo ningún concepto era partidario de abandonar la lucha ideológica, y mantenía una posición firme en todas las cuestiones básicas de tácticas y perspectivas. Aunque formalmente unido, el partido estaba en la práctica dividido en dos tendencias opuestas, la revolucionaria y la oportunista -el reformismo o la revolución, la colaboración de clases o la política proletaria independiente-. Estas eran las cuestiones básicas que separaban al bolchevismo del menchevismo, representadas en la actitud hacia la Duma (parlamento) y los partidos burgueses. Lenin y Trotsky mantuvieron la misma posición sobre estas cuestiones fundamentales, como el propio Lenin señalaría en el V Congreso del POSDR (Londres, 1907). En el transcurso del debate sobre la actitud hacia los partidos burgueses, Lenin comentó lo siguiente:

"Trotsky expresó por escrito [su acuerdo con la opinión de] la comunidad económica de intereses entre el proletariado y el campesinado en la actual revolución en Rusia. Trotsky reconocía la inutilidad de un bloque de izquierda con la burguesía liberal. Estos hechos me bastan para reconocer que Trotsky está más cercano a nuestras ideas (...) coincidimos en los puntos fundamentales de la actitud hacia los partidos burgueses".

Partiendo de un punto de vista diferente, Trotsky luchaba por lo mismo que Lenin. Su periódico Pravda, publicado en Viena, disfrutaba de una gran popularidad. Varios dirigentes bolcheviques estaban a favor de utilizar Pravda para conseguir la unión de aquellos bolcheviques y mencheviques partidarios de la unidad del partido. Kámenev y Zinóviev, en ese momento los más estrechos colaboradores de Lenin, tenían la intención de que Proletari (El proletario) sustituyese a Pravda y fuera aceptado como el órgano oficial del Comité Central del POSDR. Otros, como Tomsky, también apoyaron la propuesta, que se aprobó con la oposición de Lenin, que propuso la creación de un periódico bolchevique y una publicación teórica mensual. Al final se llegó al acuerdo de que Proletari siguiera apareciendo, pero por un período no superior a un mes. Mientras tanto se entablarían negociaciones con Trotsky para intentar convertir Pravda en el órgano oficial del Comité Central del POSDR. Este detalle demuestra la fuerza que tenían las tendencias conciliadoras en las filas de los bolcheviques y también dice mucho sobre la actitud de los bolcheviques hacia Trotsky en aquel entonces.

El error fundamental de Trotsky en ese período -como hemos señalado- fue su "conciliacionismo", pensar que era posible unir a bolcheviques y mencheviques. Esta idea fue lo que se denominó trotskismo. Trotsky utilizó la Pravda para ese objetivo y parece que durante un tiempo tuvo éxito. Muchos dirigentes bolcheviques estaban de acuerdo con él en la cuestión. En el Comité Central, los bolcheviques N. A. Rozhkov y V. P. Noguin eran conciliadores, al igual que Kámenev y Zinóviev, miembros del Comité de Redacción de Sotsial-Demokrat (El socialdemócrata).

La acalorada denuncia de Lenin del "trotskismo" (conciliación) en ese mo-mento iba dirigida contra aquellos bolcheviques que se inclinaban hacia esa posición. En la carta a Zinóviev del 11 (24) de agosto de 1909 y en otros escritos de ese período, Lenin hace referencia Trotsky en términos muy duros.

Lenin estaba molesto con él por su rechazo a unirse a la tendencia bolchevique aunque no existían diferencias políticas que les separasen. Trotsky creía que, tarde o temprano, una nueva oleada revolucionaria empujaría a los mejores elementos de ambas tendencias a unir sus fuerzas. Trotsky cometió el error más serio de su vida al mantener esta postura conciliadora, y él mismo lo admitiría más tarde. Sin embargo no deberíamos olvidar que las cosas en ese momento no estaban tan claras. El propio Lenin, en más de una ocasión, intentó acercarse a determinadas sectores de los mencheviques. En 1908 llegó a un acuerdo con Plejánov y a "la soñada alianza con Mártov", como la calificó Lunacharsky. Pero la experiencia demostraría que era inviable porque ambas tendencias evolucionaban en sentidos opuestos. Tarde o temprano la ruptura sería inevitable.

La iniciativa de Trotsky para conseguir la unidad del movimiento se concretó en la celebración de un pleno extraordinario para echar a los liquidadores de derechas y los otzovistas de ultraizquierda e intentar conseguir la unidad entre los mencheviques de izquierda y los bolcheviques. Lenin se opuso a la iniciativa. Se negaba a participar en un pleno con elementos que de hecho se habían situado al margen del partido. El escepticismo de Lenin estaba plenamente justificado. El giro a la derecha de los mencheviques había ido demasiado lejos. Los mencheviques de izquierda (Mártov) se negaron a romper con su ala de derechas y la tentativa de unidad fracasó pronto debido a las diferencias irreconciliables. Más tarde, Trotsky reconocería sinceramente su error. Lenin sacó las conclusiones necesarias y rompió con los mencheviques en 1912, la auténtica fecha de formación del Partido Bolchevique.

En 1911 se abrió un nuevo período de luchas que continúo hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial. La recién despertada clase obrera rápidamente gravitó a la izquierda. En estas circunstancias, el vínculo con los mencheviques era un obstáculo para el desarrollo del partido. Los acontecimientos justificaban totalmente la ruptura con ellos y la organización de un partido separado. Pronto los bolcheviques representaron la mayoría decisiva de la clase obrera: en el período 1912-14, cuatro quintas partes de los trabajadores organizados en San Petersburgo apoyaban a los bolcheviques. La publicación de un periódico bolchevique diario jugó un papel decisivo. El nombre elegido (Pravda) amargó las relaciones con Trotsky, pero las protestas de éste fueron en vano. A la mayoría de los activistas obreros les era indiferente y los mencheviques estaban desacreditados por su política de colaboración con la burguesía.

Trotsky, una vez más, se declaró contrario a la escisión, intentaba en vano conseguir la unidad. Este sería un error que le separaría momentáneamente de Lenin, pero fue un error honesto, el error de un genuino revolucionario cuyo único interés era la causa. En 1924 reconocería con franqueza su error. Trotsky escribió al Buró de la Historia del Partido:

"Como he declarado en muchas ocasiones, en mis discrepancias con el bolchevismo en toda una serie de cuestiones fundamentales, el error fue sólo por mi parte. Para describir a grandes rasgos la naturaleza y el alcance de mis antiguas discrepancias con el bolchevismo, diré que durante el período de mi permanecía fuera del Partido Bolchevique, en ese momento en que mis diferencias con el bolchevismo alcanzaron su nivel más alto, la distancia que me separaba de las posiciones de Lenin nunca fue tan grande como la que separa la actual posición de Stalin-Bujarin de los fundamentos del marxismo y el leninismo".

De esta forma tan honesta, Trotsky explica sus propios errores y reconoce que Lenin tuvo la posición correcta desde el principio. Sin embargo los acontecimientos pronto convertirían las antiguas diferencias entre Lenin y Trotsky en irrelevantes. La escisión en Rusia fue sólo el anticipo de otra escisión mayor de carácter internacional que tendría lugar dos años más tarde, ante la que Lenin y Trotsky estarían en el mismo bando.

 

La Primera Guerra Mundial

La decisión de los dirigentes de los partidos de la Internacional Socialista de apoyar a "sus" respectivas burguesías nacionales en 1914 fue la mayor traición en la historia del movimiento obrero mundial. Cayó como un rayo, conmocionando y desorientando a la base de la Internacional, hasta el punto que significó su colapso. Desde agosto de 1914, la cuestión de la guerra concentró la atención de los socialistas de todos los países.

Muy pocas personas consiguieron en ese momento mantener la orientación correcta. Lenin en Rusia, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en Alemania, James Connolly en Irlanda, John MacLane en Escocia y los dirigentes socialdemócratas serbios fueron excepciones a la regla. Desde el principio, Trotsky adoptó una postura claramente revolucionaria ante la guerra, como se puede comprobar en su libro La guerra y la Internacional. En 1915, Trotsky redactó el manifiesto de la Conferencia de Zimmerwald, que reunió a todos los socialistas opuestos a la guerra, que lo aprobaron por unanimidad a pesar de las diferencias existentes entre ellos.

En París, Trotsky publicaba el periódico Nashe Slovo (Nuestra palabra), que defendía los principios del internacionalismo. Sólo tenía un puñado de colaboradores y todavía menos dinero, pero con enormes sacrificios consiguieron publicarlo diariamente, un éxito no igualado por ninguna otra tendencia del movimiento obrero ruso del momento, incluidos los bolcheviques. Durante dos años y medio, bajo el ojo vigilante de la censura, Nashe Slovo llevó una existencia precaria, hasta que las autoridades francesas, bajo presión del gobierno ruso, lo clausuraron. Durante un motín en la flota rusa en Tolón, se encontraron ejemplares de Nashe Slovo en poder de algunos de los marineros, lo que fue utilizado como excusa por las autoridades francesas para deportar a Trotsky a finales de 1916. Después de un breve período en España, incluida una estancia en prisión, de nuevo fue deportado a Nueva York, donde colaboró con Bujarin y otros revolucionarios rusos en la publicación del periódico Novy Mir (Nuevo mundo). Todavía estaba trabajando en este periódico cuando llegaron los primeros informes confusos sobre el alzamiento en Petrogrado. Había comenzado la segunda Revolución Rusa.

 



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