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En memoria de León Trotsky - El segundo congreso

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Índice de Artículos
En memoria de León Trotsky
El segundo congreso
La reunificación
Lenin y Trotsky en 1917
Trotsky y la Revolución de Octubre
La lucha de Trotstky contra la burocracia
La Oposición de Izquierda Internacional
Todas las páginas

 

El Segundo Congreso

Se han escrito muchas tonterías sobre el famoso II Congreso del POSDR, dejando sin explicar las causas de la escisión. Todo partido revolucionario atraviesa una larga etapa de trabajo propagandístico y formación de cuadros. Este período conlleva inevitablemente hábitos y formas de pensar que en un momento determinado pueden convertirse en un obstáculo para trasformar el partido en una organización de masas. Si cuando cambia la situación objetiva el partido no es capaz de cambiar esos métodos, corre el riesgo de convertirse en una secta osificada.

En el II Congreso, la lucha entre los dos sectores de Iskra sorprendió a todos, incluso a los que estaban directamente implicados. El motivo fue la incompatibilidad entre la posición de Lenin -consolidar un partido de masas revolucionario con cierto grado de disciplina y eficacia- y la de los militantes del antiguo Grupo para la Emancipa-ción del Trabajo, que se sentían cómodos en la rutina, no veían la necesidad de hacer cambios y achacaban el problema a cuestiones personales de Lenin: "querer ser el centro de atención", "tendencias bonapartistas", "ul-tracentralismo" y cosas por el estilo.

Es una ley histórica que las tendencias pequeño-burguesas son orgánicamente incapaces de separar las cuestiones políticas de las personales. Cuando Lenin, por motivos completamente justificados, propuso la destitución de Axelrod, Zasúlich y Potrésov del Comité de Redacción de Iskra, éstos se lo tomaron como un insulto personal y montaron un escándalo. Por desgracia los "viejos" activistas se las arreglaron para impresionar a Trotsky, por aquel entonces joven e inexperto, que no comprendió la situación y aceptó sin más las acusaciones de Zasúlich, Axelrod y demás. Esta tendencia, denominada "blanda" y representada por Mártov, surgió como una minoría y después del congreso se negó a aceptar las decisiones y a participar en el Comité Central y el Comité de Redacción. Los esfuerzos de Lenin, tras el congreso, para llegar a un compromiso fracasaron debido a la oposición de la minoría. Plejánov, que en el congreso apoyó a Lenin, no resistió las presiones de sus antiguos compañeros y amigos.

Al principio, Trotsky apoyó a la minoría frente a Lenin, y esto fue lo que creó la impresión equivocada de que Trotsky era un menchevique. No obstante, en el II Congreso, bolchevismo y menchevismo no surgieron como dos tendencias políticas claramente definidas. Las diferencias políticas entre ambas tendencias comenzaron a surgir un año después, pero no tuvieron nada que ver con la cuestión del centralismo, sino con la cuestión clave de la estrategia revolucionaria: colaboración con la burguesía liberal o independencia de clase. Finalmente, en 1904, Lenin llegó a la conclusión de que era necesario organizar los "comités de la mayoría" (bolcheviques) para salvar lo que quedaba. La escisión del partido era un hecho consumado.

 

Trotsky en 1905

En víspera de la guerra ruso-japonesa, el país vivía un fermento prerrevolucionario. A la oleada huelguística le siguieron las manifestaciones estudiantiles. La agitación afectaba a la burguesía liberal, que lanzó una campaña de banquetes políticos basada en los zemstvos, entes de administración local en las zonas rurales que servían de plataforma a los liberales. Entonces surgió el debate de cuál debería ser la posición de los marxistas respecto a la campaña de los liberales. Los mencheviques estaban a favor de apoyarlos totalmente; los bolcheviques se oponían enérgicamente a darles cualquier clase de apoyo y en su prensa criticaban la campaña y denunciaban a los liberales ante la clase obrera. Tan pronto como surgieron las diferencias políticas, Trotsky estuvo de acuerdo con los bolcheviques y rompió con los mencheviques. Desde ese momento y hasta 1917, Trotsky estuvo organizativamente al margen de ambas facciones, aunque en todas las cuestiones políticas siempre estuvo más cerca de los bolcheviques.

La situación revolucionaria maduraba rápidamente. Las derrotas militares del ejército zarista aumentaron el descontento, que estallaría en una manifestación en San Petersburgo el 9 de enero de 1905, que fue brutalmente reprimida. Así comenzó la Revolución de 1905, donde Trotsky jugó un papel prominente. Lunacharsky, que entonces era un colaborador próximo de Lenin, escribió en sus memorias: "Debo decir que de todos los dirigentes socialdemócratas de 1905-06, sin duda Trotsky demostró, a pesar de su juventud, que era el mejor preparado. De todos, era el que menos llevaba el cuño de la emigración. Trotsky comprendía mejor que nadie lo que significaba dirigir la lucha política contra el Estado. Trotsky emergió de la revolución y consiguió un enorme grado de popularidad, que ni Lenin ni Mártov disfrutaban. Plejánov perdió bastante por las tendencias liberales que en él se dejaban ver"(Lunacharsky, citado por Trotsky enMi vida, p. 146. Ed. Pluma. Bogotá, 1979).

Este no es lugar para analizar en detalle la revolución de 1905; nos remitimos a la obra de Trotsky 1905. Resultados y perspectivas, todo un clásico del marxismo.

trotsky1_thumb.jpgCon sólo 26 años, Trotsky fue presidente del Sóviet de Diputados Obreros de San Petersburgo, el más importante de lo que Lenin describió como "órganos embrionarios de poder revolucionario". La mayoría de los manifiestos y resoluciones del Sóviet fueron escritos por Trotsky, que también fue el editor de su periódico, Izvestia. En las ocasiones importantes hablaba tanto para los bolcheviques o los mencheviques como para el Sóviet en su conjunto. Con todo, los bolcheviques de San Petersburgo no fueron capaces de apreciar la importancia del Sóviet y por ello tenían escasa representación en él. Lenin, desde su exilio en Suecia, escribió al periódico bolchevique Novaya Zhizn (Vida nueva) animando a los bolcheviques a que tuvieran una actitud más positiva hacia el Sóviet, pero la carta no vio la luz del día hasta treinta y cuatro años después. Esta situación se volvería a repetir en cada coyuntura política importante de la historia de la Revolución Rusa: los dirigentes del partido del interior de Rusia se caracterizaron por su confusión y sus vacilaciones cada vez que se enfrentaron a la necesidad de tomar una decisión audaz sin la dirección de Lenin.

En 1905, Trotsky se hizo cargo del periódico Russkaya Gazeta (La gaceta rusa) y lo transformó en el popular periódico revolucionarioNachalo (Comienzo), de gran circulación, donde expresaba sus opiniones sobre la revolución, muy próximas a las bolcheviques y en directa oposición a las mencheviques. Era natural que, a pesar de la agria disputa del II Congreso, el trabajo de los bolcheviques y el de Trotsky coincidieran en la revolución. El Nachalo de Trotsky y el bolchevique Novaya Zhizn, editado por Lenin, trabajaron conjuntamente y se apoyaron mutuamente frente a los ataques de la reacción, dejando a un lado las polémicas. Novaya Zhizn saludó así la aparición del primer número de Nachalo: "Ha salido el primer ejemplar de Nachalo. Damos la bienvenida a un compañero de lucha. El primer ejemplar es extraordinario por la brillante descripción de la huelga de octubre escrita por el camarada Trotsky".

Lunacharsky recuerda que cuando alguien le habló a Lenin del éxito de Trotsky en el Sóviet, el rostro de Lenin se ensombreció durante un momento, y después dijo: "Bien, el compañero Trotsky lo ha conseguido gracias a su incansable e impresionante trabajo". Años después, Lenin en más de una ocasión escribiría positivamente del Nachalo de Trotsky en 1905.

Después de la derrota de la revolución, Trotsky fue arrestado junto con los demás miembros del Sóviet de San Petersburgo y, una vez más, enviado a Siberia. Desde el banquillo de los acusados, Trotsky pronunció un incendiario discurso que se convirtió en una acusación al régimen zarista. Al final fue condenado a "deportación perpetua", pero sólo estuvo en Siberia ocho días, antes de volver a escapar. De nuevo se dirigió al exilio -en esta ocasión a Austria-, donde continuó con su actividad revolucionaria. En Viena publicó un periódico llamado Pravda (La verdad). Con un estilo sencillo y atractivo, la Pravda de Trotsky pronto consiguió una popularidad mayor que ninguna otra publicación socialdemócrata de su tiempo.

Los años de reacción que siguieron a la derrota de la revolución fueron con toda probabilidad el período más difícil de la historia del movimiento obrero ruso. Después de la lucha, las masas estaban exhaustas y los intelectuales desmoralizados. Existía un ambiente general de desánimo, pesimismo e incluso desesperación. Hubo incluso suicidios. En esta situación de reacción generalizada, las ideas místicas y religiosas se propagaron como una nube negra entre los círculos intelectuales e incluso encontraron eco entre el movimiento obrero, traducido en una serie de intentos de revisar las ideas filosóficas del marxismo. En estos difíciles años, Lenin se dedicó a librar una lucha implacable contra el revisionismo para defender la teoría y los principios marxistas. Pero fue Trotsky quien dotó a la revolución rusa de la base teórica necesaria para recuperarse de la derrota de 1905 y continuar hasta la victoria.

La revolución permanente

La Revolución de 1905 sacó a la luz las diferencias entre bolchevismo y menchevismo -entre reformismo y revolución, colaboración de clases y marxismo-. El tema crucial fue la actitud del movimiento revolucionario hacia la burguesía y los llamados partidos "liberales". Por este motivo, Trotsky rompió en 1904 con los mencheviques. Al igual que Lenin, Trotsky se oponía a la colaboración de clases propugnada por Plejánov y sus seguidores, al mismo tiempo que señalaban al proletariado y al campesinado como las únicas fuerzas capaces de llevar la revolución hasta el final.

Ya antes de 1905, durante los debates sobre las alianzas de clase, Trotsky había desarrollado las líneas generales de la teoría de la revolución permanente, una de las contribuciones más brillantes al pensamiento marxista. ¿En qué consistía esta teoría? Los mencheviques razonaban que la revolución rusa tendría una naturaleza democrático-burguesa y que, por tanto, la clase obrera no podía aspirar a la toma del poder y debía apoyar a la burguesía liberal. Los mencheviques, con esta forma mecánica de pensar, parodiaban las ideas de Marx sobre el desarrollo de la sociedad. La teoría menchevique de las "etapas" situaba la revolución socialista en un futuro lejano. Mientras ésta llegaba, la clase obrera tenía que comportarse como un apéndice de la burguesía "liberal". Esta es la misma teoría reformista que muchos años después llevaría a la derrota de la clase obrera en China (1927), España (1936-39), Indonesia (1965) o Chile (1973).

Ya en 1848, Marx observó que la burguesía "democrático-revolucionaria" alemana era incapaz de jugar un papel revolucionario en la lucha contra el feudalismo, con el que prefería negociar por temor al movimiento revolucionario de los trabajadores. De hecho, el propio Marx anticipó la "revolución permanente". Siguiendo los pasos de Marx -que calificó a los partidos "democráticos" burgueses como "más peligrosos para los trabajadores que los antiguos liberales"-, Lenin explicó que la burguesía rusa, lejos de ser un aliado de los trabajadores, inevitablemente se alinearía con la contrarrevolución.

"La burguesía en su mayoría" -escribía en 1905- "se volverá inevitablemente del lado de la contrarrevolución, del lado de la autocracia, contra la revolución, contra el pueblo, en cuanto sean satisfechos sus intereses estrechos y egoístas, en cuanto ‘dé la espalda' a la democracia consecuente (y ahora comienza a darle la espalda)"(Lenin, Obras Escogidas, vol. 1, p. 549. Ed. Progreso. Moscú, 1961).

¿Qué clase social, en opinión de Lenin, encabezaría la revolución democrático-burguesa?

"Queda ‘el pueblo', es decir, el proletariado y los campesinos: sólo el proletariado es capaz de ir seguro hasta eso, el proletariado lucha en vanguardia por la república, rechazando con desprecio los consejos, necios e indignos de él, de quienes le dicen que tenga cuidado de no asustar a la burguesía"(Ibíd.).

¿Contra quién van dirigidas estas palabras? ¿Contra Trotsky y la revolución permanente? Veamos lo que escribía Trotsky en aquel entonces:

"Esto conduce a que la ‘lucha por los intereses de toda Rusia corresponda a la única clase fuerte actualmente existente, al proletariado industrial. Como consecuencia de esto al proletariado industrial le corresponde una gran importancia política; por lo tanto, la lucha en Rusia por la liberación del pulpo asfixiante del absolutismo ha llegado a ser un duelo entre éste y la clase de obreros industriales, un duelo en el cual el campesinado otorga un apoyo importante pero sin que pueda desempeñar un papel dirigente" (Trotsky, 1905. Resultados y perspectivas, vol. 2, p. 174. Ed. Ruedo Ibérico. Francia, 1971. Subrayado en el original).

Y continúa:

"Armar la revolución significa en Rusia, antes que nada, armar a los obreros. Como los liberales lo sabían y lo temían, preferían desistir de crear las milicias. Sin combate, pues, abandonaron estas posiciones al absolutismo igual que el burgués Thiers abandonó París y Francia a Bismarck con el único objeto de no tener que armar a los obreros".(Ibíd., p. 168).

Las posiciones de Lenin y Trotsky respecto a la actitud hacia los partidos burgueses coincidieron totalmente. Ambos se opusieron a los mencheviques, que justificaban la subordinación del partido obrero a la burguesía por la naturaleza burguesa de la revolución. En su lucha contra la colaboración de clases, tanto Lenin como Trotsky explicaron que sólo la clase obrera, en alianza con las masas campesinas, podría acometer las tareas de la revolución democrático-burguesa.

¿Cómo podían los trabajadores llegar al poder en un país atrasado y semifeudal como la Rusia zarista? Trotsky respondió a esto en 1905: "Es posible que el proletariado de un país económicamente atrasado llegue antes al poder que en un país capitalista evolucionado (...) En nuestra opinión la revolución rusa creará las condiciones bajo las cuales el poder puede pasar a manos del proletariado (y, en el caso de una victoria de la revolución, así tiene que ser) antes de que los políticos del liberalismo burgués tengan la oportunidad de hacer un despliegue completo de su genio político" (1905Resultados y perspectivas, vol. 2, pp. 171-2. Ed. Ruedo Ibérico. Francia, 1971. Subrayado en el original).

¿Significa esto, como más tarde pretendieron los estalinistas, que Trotsky negó la naturaleza burguesa de la revolución? El propio Trotsky responde: "En la revolución de comienzos del siglo XX, pese a ser igualmente burguesa en virtud de sus tareas objetivas inmediatas, se bosquejó como perspectiva próxima la inevitabilidad o, por lo menos, la probabilidad del dominio político del proletariado. El propio proletariado se ocupará, con toda seguridad, de que este dominio no llegue a ser un ‘episodio' meramente pasajero tal como lo pretenden algunos filisteos realistas. Pero ahora podemos ya formular la pregunta: ¿Tiene que fracasar forzosamente la dictadura del proletariado entre los límites que determina la revolución burguesa o puede percibir, en las condiciones dadas de la historia universal, la perspectiva de una victoria después de haber reventado este marco limitado? Aquí nos urgen algunas cuestiones tácticas: ¿Debemos dirigir la acción conscientemente hacia un gobierno obrero, en la medida en que el desarrollo revolucionario nos acerque a esta etapa, o bien tenemos que considerar, en dicho momento, el poder político como una desgracia que la revolución quiere cargar sobre los obreros, siendo preferible evitarla?"(Ibíd., p. 175. El segundo subrayado es nuestro).

En 1905, solamente Trotsky planteaba la necesidad de la revolución socialista en Rusia de una forma clara y audaz y era el único que defendía la posibilidad de su triunfo en Rusia antes que en Europa Occidental. Lenin todavía no tenía una postura clara. En líneas generales, la posición de Trotsky estaba muy próxima a la de los bolcheviques, como más tarde admitió el propio Lenin. Doce años después, la Historia demostraría que estaba en lo cierto.



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