Pagina principal Historia y Teoría Temas Teoría Económica ¿Contra el paro? !Reparto del trabajo!

¿Contra el paro? !Reparto del trabajo!

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El desempleo es el principal problema de los trabajadores en el Estado español. Me resultaría difícil creer a un asalariado que dijera que no conoce a nadie que esté parado. Los trabajadores ya sabemos cuál es el problema, lo vivimos en nuestro día a día. Así que, más que hablar del problema, tenemos que responder a las preguntas ‘por qué’ y ‘cómo’.

cola del inem¿Por qué?

Una empresa no es una ONG. Cuando los empresarios dicen que “ellos dan trabajo”, ocultan la segunda parte de esa frase, que vendría a ser algo como “nosotros damos trabajo mientras ese trabajo nos enriquezca, damos trabajo en la medida en la que podamos extraer plusvalía”. Por eso, cuando el gobierno habla de incentivar la contratación o creación de empleo lo que hace, de una u otra forma, es facilitar la explotación por parte de los empresarios, ya sea reduciendo los costes de contratar vía impuestos o con una reforma laboral destinada a abaratar enormemente los costes de la mano de obra.

Igualmente pasa con la fabricación de cualquier producto. Cuando un capitalista lleva a cabo una tarea no es por cubrir una necesidad, sino para venderlo en el mercado y obtener un beneficio. Entonces, en el momento en el que los capitalistas no pueden vender sus productos al precio que consideran, en ese momento en el que no ganan dinero porque no pueden vender los productos que fabrican o los servicios que ofrecen, en ese momento cierran fábricas, despiden a sus trabajadores, les reducen el salario... y entran en una espiral descendente, pues no producen porque no venden, la gente se va al paro y puede comprar menos todavía, con lo que el mercado se reduce aún más. A esto llamamos crisis.

No es la primera vez que el capitalismo está en crisis, pero en la época de la decadencia senil del capitalismo, la época en la que vivimos, estas crisis cada vez son más profundas, además de que con una tecnología cada vez más desarrollada el paro aumenta y aumenta. Por ejemplo, la crisis iniciada con el Crack del 29 terminaba en la Segunda Guerra Mundial, entonces, las fuerzas productivas que estaban siendo destruidas porque el capitalismo no podía dar salida a todo su potencial, unas fueron puestas al servicio de la guerra y otras destruidas por las bombas.

Otro ejemplo, el de la crisis del 92-93, no llegó a ser una crisis muy profunda porque el colapso de los antiguos regimenes estalinistas abrieron enormes mercados para los productos capitalistas, para estos capitalistas volvía a ser rentable poner en marcha toda su capacidad productiva.

¿Sobra gente?

En las condiciones actuales hay muchos sectores donde hacen falta trabajadores, sobre todo en la atención social, ya sea medicina, atención a nuestros mayores, … y hay ciertas infraestructuras que necesitan mejoras, ¿quién no se acuerda de las escuelas-barracones en Valencia?. Aún así no podemos decir que estas tareas que hay que acometer, que la sociedad necesita, puedan dar trabajo a los seis millones de parados que hay actualmente en el estado español.

Además, el capitalismo se caracteriza por ser un sistema de producción totalmente anárquico, donde, en esa selva llamada mercado, cada uno tiene que defender sus propios intereses (y donde suelen primar, por cierto, los del más fuerte). Podemos mirar a las grandes cadenas de distribución de alimentos y a la gran cantidad de comida que tiran, o a las empresas que fabrican productos de una calidad considerablemente inferior a lo que podrían hacer para vender más, también podemos ver como la propiedad privada de la tecnología supone un freno para quienes no pueden pagarla.

Si los comunistas aplicáramos nuestro programa a la sociedad, fabricando productos de calidad hechos para que duren, eliminando las duplicidades y el atraso que supone que las empresas se guarden sus secretos (libertad de circulación para la información y la ciencia), eliminando los intereses particulares que hacen que las cadenas de distribución tiren la mitad de la comida, aplicando al máximo la tecnología a la agricultura y a todas las ramas de la producción... en una frase, si eliminamos la propiedad privada y los intereses particulares y el derroche irracional que se derivan de la misma, en ese caso sobraría mucha gente, más de la que sobra ahora. 

¿Cómo?

La única manera efectiva de emplear a todas esas personas que están desempleadas hoy en tareas útiles es repartir el trabajo. La capacidad de crear riqueza por parte de la sociedad, que ha superado los límites que el capitalismo le impone, hace posible que reduzcamos aún más la jornada laboral con el objetivo de poder trabajar todos trabajando menos, conservando una calidad de vida aceptable en el primer momento y mejorándola luego con respecto a las condiciones en las que vivimos la mayoría hoy. 

Pero reducir la jornada laboral no sólo tiene como objetivo poder trabajar todos, también tiene como objetivo poder vivir, el tiempo que dedicamos a trabajar no es tiempo que dedicamos a nuestras vidas, si se lo permitimos, el capitalismo agotará hasta el último segundo de nuestro tiempo enganchados a sus máquinas por unos salarios de subsistencia, todas las reducciones de jornada a lo largo de la historia han sido producto de largos períodos de lucha. El reparto del trabajo, cuya primera medida sería entonces la reducción de la jornada laboral, tiene pues un objetivo dual, poder trabajar todos y poder disfrutar de nuestro tiempo, que es limitado. 

Entre la realidad que vivimos hoy y el programa que he explicado sólo se interpone una cosa, el interés privado de una minoría social, los propietarios de los medios de producción que hay que expropiar y socializar para poder llevar a la práctica el programa de los comunistas, la única salida posible para la clase obrera hoy. La alternativa podemos verla si miramos a la historia; guerras, hambre, barbarie.

Esto, para empezar, puede concretarse de la siguiente forma: 

  • Jornada de 35h semanales.
  • Jubilación a los 60 años.
  • Prohibición de las horas extra salvo casos de excepción (previa aprobación del comité de empresa).