Pagina principal Historia y Teoría Análisis histórico La Revolución Española Contra el revisionismo reformista de la Guerra Civil Española

Contra el revisionismo reformista de la Guerra Civil Española

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Hoy he visto un artículo (Sobre el anticomunismo de izquierdas) que, pese a presumir de ser salvaguarda de la pureza comunista, el análisis está plagado de ideología burguesa. Es laborioso replicar una por una a todas las barbaridades escritas en él, así que me limitaré a un párrafo y a rebatir un par de ideas fundamentales.

Empecemos con lo que dice el autor:

"Y eso, a pesar de que ya no hay casi ningún historiador serio que, habiendo investigado aquella época libre de la costra ideológica orwelliana, sostenga la tesis de que la “revolución” y “contrarrevolución” fueron los factores dominantes de la guerra civil española en 1936-1939".

Primer empieza hablando de "historiador serio". Deberíamos preguntarnos qué es un historiador serio. Por supuesto, los profesores universitarios, los historiadores burgueses y todos aquellos intelectuales a los que se les da credibilidad en los medios de comunicación burgueses suelen ser tenidos por historiadores serios. Y ellos precisamente han construido un relato de la Guerra Civil Española que podría firmar el mismísimo Felipe González. A saber, la disyuntiva en los años 30 y 40 era la de democracia y fascismo, en la Segunda Guerra Mundial pero también en España. Había unos señores de mala vida y muy malos que querían acabar con las flores y con la primavera.

Este relato puede valer para cuentos infantiles, pero no para un comunista que pretenda construir un análisis serio del pasado, hablar de buenos y malos (de fascismo y democracia) y no de lucha de clases es caer en lo más hondo de la ideología burguesa. Pero además, es tan insostenible pretender ocultar que España entonces se encontraba en un momento de efervescencia revolucionaria que ni el Frente Popular era capaz de controlar, que el propio autor cae en contradicciones.

"Franco y la Falange querían destruir la República y sus instituciones, precisamente porque ya eran más populares que burguesas".

No sé yo cómo entender esto. Pero los stalinistas siempre nos han dicho que las repúblicas populares del este de Europa eran socialistas. Así que si pensamos que la república era cada vez más socialista y los fascistas se alzaron para destruirla... ¿eso no es acaso revolución y contrarrevolución?

Esta es la contradicción en la que cae el autor. Por supuesto, las razones son más complejas. El Frente Popular había dicho por activa y por pasiva que iba a respetar la ley (esto es, las normas de propiedad y explotación burguesas), pero cuando llegó al poder parece ser que sus seguidores no se enteraron. Tomas de tierra, huelgas... la clase obrera estaba en efervescencia política. Fue contra eso contra lo que luchó Franco, y fueron esos los que lucharon contra el fascismo (durante los ocho primeros meses de la guerra la república ni estaba ni se le esperaba, era inoperante). Fueron los trabajadores armados como pudieron (la "república popular" se negó a darle armas al pueblo para defenderse) los que detuvieron el golpe de estado en Madrid, Valencia, Barcelona... Haría yo aquí una pregunta, ¿cuántos batallones levantó la "burguesía progresista" para luchar en la guerra civil? Todo el esfuerzo lo realizó la clase obrera, ya fuera bajo la bandera del PSOE, la CNT, el PCE o el POUM.

El autor también hace unas afirmaciones cuanto menos controvertidas, afirma lo siguiente:

"Efectivamente, a pesar de los discursos ideológicos que taparon la realidad y que han dado una visión completamente deformada de la historia, la “revolución” de 1936 fue más que nada una revolución de símbolos, posturas estéticas y comportamientos (la quema de iglesias como rito anticlerical, la ropa obrera que se puso de moda incluso entre los burgueses, la quema de dinero, el deslumbramiento de los “turistas revolucionarios” como Orwell, etc.), antes que un proceso real de transformaciones socioeconómicas, mientras que las instituciones republicanas, aunque mantuvieran las mismas formas, en su contenido reflejaron la nueva correlación de fuerzas producto de la derrota del fascismo en Cataluña".

Vamos, que en realidad sí hubo revolución, pero deberíamos llamarla según el autor "la revolución del postureo", porque no era más que eso. También dice:

"Juntos (en referencia al POUM y a sectores de la CNT) entablaron un pulso armado con el Frente Popular y las instituciones republicanas en mayo de 1937 con el resultado de sobras conocido".

Repasemos brevemente estos hechos. Las jornadas de mayo se desencadenaron cuando la policía republicana trató de asaltar la Telefónica en Barcelona, controlada por los obreros (esto, aunque lo oculte, el autor lo sabe de sobra). Resultará entonces que las colectivizaciones de la industria catalana, de los tranvías, la toma de edificiós y la gestión de los mismos por los propios trabajadores, las patrullas obreras como garantes del orden en Barcelona... todo eso es postureo. ¡Hasta los burgueses se unieron al postureo vistiéndose de obreros! Aunque suene a cachondeo esto es cierto, pero más que de postureo yo hablaría de miedo, ¡miedo de los burgueses a la clase obrera!

Pero por supuesto, eso no era revolución, sólo postureo. La revolución verdadera se hace desde las instituciones y el parlamento burgués, ya lo dice el autor, la república era cada vez más popular y menos burguesa. Si al final resultó que Bernstein tenía razón y los bolcheviques con Lenin a la cabeza se equivocaban cuando decían aquello de "todo el poder para los soviets", deberían haber dicho "todo el poder para el gobierno provisional, a ver si poquito a poquito hacemos una república cada vez menos burguesa y más popular". El autor debería decirlo claramente, Lenin no tenía razón, Bernstein sí.

Pero en una cosa le voy a dar la razón al autor. El proceso de transformación socioeconómica no fue completo, se quedó a medias. Y es que los trabajadores españoles lucharon por la revolución a pesar de sus propios dirigentes. Desde la traición abierta a los intereses de la clase obrera de los dirigentes del PCE hasta la inoperancia de los dirigentes de la CNT y del POUM. Y es que estos últimos jugaron un papel fundamental en permitir que la república burguesa se alzara de nuevo; no dándole el tiro de gracia cuando su papel era testimonial y resucitándola al entrar en un supuesto gobierno de unidad que sirvió para revivirla y del que luego ambos fueron expulsados.

El Estado, como grupo de hombres armados e instrumentos de coerción que ostenta el monopolio de la violencia organizada, tiene una única misión: mantener el orden social existente. Esos hombres y mujeres viven de mantener la ley, y en el caso de la sociedad burguesa, esto significa mantener la propiedad privada de los medios de producción y las relaciones sociales capitalistas. Para destruir esas relaciones hay que destruir el Estado burgués que las protege y defiende. Eso lo tenían muy claro los bolcheviques, pero no lo tiene tan claro al parecer el autor del artículo. Debería releer dos grandes clásicos de la teoría socialista como son El Estado y la Revolución de Lenin y Reforma o Revolución de Rosa Luxemburgo.

Era imposible pues, cambiando algunos asientos en un ministerio, cambiar el carácter de clase de la Republica Española. Que era democrática sí, pero era también burguesa. "Por sus hechos los conoceréis" dice la biblia. Fijémonos pues en los hechos.

Esa república "cada vez menos burguesa y más popular" desarmó a los obreros (Lenin decía que la democracia es un fusil en el hombro de cada obrero) que habían parado el golpe de estado mientras mantenía en la retaguardia una policía bien entrenada y pertrechada (para las jornadas de mayo se sacó 6000 hombres de la manga, ¿no hacían falta en el frente?). Quitó el control de las industrias a los trabajadores, devolviéndoselas en muchos casos a sus antiguos dueños y trajo de vuelta toda la antigua basura capitalista. Eso sí, acabó con el postureo revolucionario, los burgueses pudieron volver a vestirse como los señores que eran en vez de con trapos.

Si fuéramos consecuentes con las teorías del autor, entonces en la transición, cuando el PSOE ganó las elecciones (el PSOE de la transición todavía se declaraba marxista) también habría cambiado el carácter de clase del estado, y la consigna de la transición debería haber sido "Por una coalición Carrillo-González, por una monarquía cada vez menos burguesa y más popular". Pero ya que sale Carrillo a la arena, y viendo cómo habla el autor de lo que pasó con algunos dirigentes del POUM después de la guerra (los que sobrevivieron a la caza que hicieron los stalinistas), y que vaya por delante que soy muy crítico con la estrategia seguida por el POUM, quizás el autor debería acordarse del papel que jugó Carrillo en La Traición... oops, Transición. De ser uno de los dirigentes de esa república cada vez menos burguesa y más popular a aceptar la monarquía, la bandera franquista y a prohibir la republicana en los mítines del PCE.

Artículo original: http://mismanosmicapital.blogspot.com.es/2008/10/sobre-el-anticomunismo-de-izquierdas-el.html