Pagina principal Estado Español Sindical Restaurantes McDonalds: Happy sonrisas cara al público, látigo con la plantilla

Restaurantes McDonalds: Happy sonrisas cara al público, látigo con la plantilla

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Vivo en la tierra más al sur de Europa, Andalucía. Donde el paro juvenil (18-25 años) es el 55% el registrado, cifra que asciende al 65% según algunos estudios incluyendo el paro no registrado. Las siguientes preguntas que hay que hacerse son ¿qué tipo de trabajo hay para los jóvenes ocupados? ¿Qué tipo de preparación hay para darles oportunidades de incorporarse al mercado laboral?

ronald mcdonaldRespecto a las oportunidades los datos son escalofriantes, Andalucía lidera el ranking europeo de abandono escolar cifrándose éste en el 43% donde el 20% tiene un origen directo en la pobreza material de los alumnos y un 15% indirecto, según datos de ‘’Save de Children’’. Una FP Media y Superior sin suficiente número de plazas para recibir alumnado, más unas matrículas universitarias muy altas en relación al nivel de renta Andaluz son unas lanzas clavadas en la sien del discurso del PSOE Andaluz que ha gobernado durante 40 años la comunidad autónoma andaluza.

Respecto a las condiciones de trabajo para quien puede trabajar, contaré una pequeña muestra del nivel de precariedad y explotación vivida en primera persona.

Trabajé en la ciudad de Sevilla en un restaurante de MCDonalds, esa multinacional que hace millones y millones de dólares al día a costa de lo que producen sus trabajadores por todo el mundo.

Lo primero que cabe destacar es que a la empresa por dar un contrato en unas condiciones bastante precarias como voy a narrar posteriormente, reciben primas especiales por parte de la Junta de Andalucía para que contraten jóvenes y a veces hasta subvenciones. Es decir, con dinero del contribuyente se financian condiciones peligrosas y precarias de trabajo.

Las condiciones del contrato que firmé fueron de una jornada parcial, es decir un contrato por el que al mes podía trabajar 80 horas. Estas horas eran de libre disposición por parte de la empresa y además ésta se reservaba el derecho de que en un día tuvieras que trabajar 8 horas con un turno partido por medio de tres horas. Además la empresa, pudiendo alegar motivos de ‘’periodos de máximo trabajo’,’ podían tener a trabajadores 14 días trabajando seguidos sin parar, saltándose los días de descanso de los mismos. Estos días de descanso después te los daba la empresa según sus intereses cuando ésta dispusiese.

A nivel de trabajo interno se fomentaba una competitividad extrema entre trabajadores, celebrando con ellos contratos en prácticas de tres meses prometiendo que si lo hacía mejor que sus compañeros podía llegar a ser fijo en la empresa. Cabe situar el contexto laboral del año, era 2010 donde tras un contrato temporal de tres meses en la empresa, ésta tenía la obligación de hacerte fijo en plantilla. Estas promesas al final se cumplían con un bajo número de trabajadores, algunos acababan el contrato temporal y eran despedidos, a otros se le pedía que fuesen un mes al paro y tras ese mes volverían a ser llamados por la empresa para trabajar con otro contrato temporal. La excusa era que no había beneficios suficientes para meter a más personal fijo, sin embargo entre la plantilla circulaba una información constatada por un encargado. En un solo día se llegó a ganar 6.000 euros en el restaurante con una media de 2.000 a 3000 euros al día. Con una plantilla que no llegaba a los 20 empleados, y donde la mayoría no superaba los 500 euros de salario porque estaban contratados a tiempo parcial.

Si bien algún día, se enfrentaban a un nivel de producción no previsto, esto se solucionaba pidiendo a trabajadores que estaban ya dentro del trabajo que se quedaran más tiempo, independientemente de que llevasen 10 horas trabajando. Los trabajadores debido a que tenían trabajos temporales no se negaban por el miedo a no ser llamados por la empresa tras la finalización de los contratos.  Otro recurso que utilizaban era llamar a trabajadores fuera de su horario laboral al móvil para que fuesen a trabajar, aunque eso supusiera que éstos se saltasen las leyes laborales que establecían que entre turno y turno tenía que haber al menos 12 horas de separación.

Otras fórmulas de competitividad que usaban era que toda la comida que se cayese al suelo en el proceso de elaboración de la cocina tenía que tirarse en una papelera concreta. Esta papelera al final del día era contabilizada por los encargados y si se contaba un alto número de producto en esa papelera, los empleados eran abroncados por ello al final del día, lo que generaba un clima interno muy negativo entre los compañeros porque se echaban en caras culpas sobre eso, llegando en ocasiones a las manos en la calle ya que consideraban que podía ser eso causa de no ‘’renovación’’ por baja productividad.

A nivel de inversión en seguridad laboral, la empresa no compraba los equipos individuales de protección de los trabajadores, las botas de punta de hierro tenían que ser sufragadas por los mismos. También la empresa carecía de equipo de protección colectivos, como por ejemplo escaleras para coger cajas en congeladores en altura. Los trabajadores cuando eran mandados a cogerlas se les decía ‘’búscate la vida’’; esto se traducía en móntate encima de otras cajas para llegar a la altura que necesitas. A efectos prácticos esto significaba que en caso de accidentes la empresa no tenía ningún tipo de responsabilidad con el trabajador.  

Otro hecho importante de la acción de la empresa era la persecución sibilina e indirecta de los derechos políticos y sindicales de los trabajadores. En el tiempo que trabajé en esa empresa, ésta se cuidaba muy bien de que no se pudiese formar un comité entre los trabajadores. Había una persecución a cualquier posible foco del mismo o de cualquier actividad sindical, mediante conversaciones individuales entre los trabajadores del gerente o encargado para descubrir, por ejemplo, quién había puesto un papel de un sindicato en el tablón de los trabajadores en su zona donde dejan los enseres antes de trabajar.

Otro ejemplo de esta persecución de derechos políticos fue cuando se convocó la huelga general de 2010. Antes de la misma hubo una reunión de la plantilla con el gerente donde la excusa para convocarla era unos consejos para ‘’mejorar las ventas  mediante el trabajo cara al público’’, pero la realidad fue que ese punto fue corto, la mayoría de la reunión la dedicó a explicar los ‘’efectos de que se produjese un paro en el restaurante‘’.

Esto es una pequeña muestra de la situación laboral de los jóvenes que pueden trabajar en Andalucía, una situación de explotación e indefensión, responsabilidad de los empresarios con la complicidad de los distintos gobiernos del PP y del PSOE a nivel estatal y autonómico.