Pagina principal Estado Español PODEMOS Ahora Madrid, los límites del reformismo municipal y la tensión generacional con la Cultura de la Transición

Ahora Madrid, los límites del reformismo municipal y la tensión generacional con la Cultura de la Transición

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La reciente decisión de Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, de aceptar las exigencias de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, respecto al presupuesto municipal, es la última muestra de la política institucionalista llevada a cabo por el equipo de Ahora Madrid cercano a la propia alcaldesa, que  dentro de los límites del reformismo lo alejan del “cambio” prometido hace apenas dos años.

ahora madridPor su parte, y paralelo a esta deriva derrotista, surgen las voces cada vez más críticas con dicha dirección en el seno de la coalición, encabezadas por los concejales de Ganemos Madrid (pertenecientes a IU o Anticapitalistas, es decir, la “izquierda” de la plataforma municipal), que evidencian la fuerte tensión generacional, cultural e ideológica que se está dando dentro de uno de los ayuntamientos denominados del “cambio” y que está constituyendo todo un ejemplo práctico de aprendizaje de lo que no se debe hacer desde una perspectiva realmente emancipadora, cuando se ocupa el poder institucional.

24 de mayo de 2015, la candidatura de unidad popular Ahora Madrid consigue 20 concejales en las elecciones y se abre la posibilidad para un prometido cambio en la capital después de un cuarto de siglo de gobiernos municipales del Partido Popular. Esta noticia consiguió despertar grandes ilusiones y expectativas en amplios sectores de izquierda de Madrid y del conjunto del Estado. Dos años después, muchas de las decisiones llevadas a cabo por Carmena y parte de su equipo más bien han conseguido acabar con dichas ilusiones para tornarse en desilusión y desencanto.

La actitud adoptada respecto a la actuación de los titiriteros en los carnavales de 2016, la aceptación de los grandes proyectos urbanísticos de especulación heredados de la etapa de la derecha (torre de Villar Mir, operación Calderón, etc.), el no cumplimiento de medidas incluidas en el programa electoral como la remunicipalización de servicios tales como la recogida de basuras, el apoyo a declaraciones contra la República Bolivariana de Venezuela en el pleno municipal a iniciativa del PP, o la última decisión de acatamiento de las exigencias presupuestarias de Montoro constituyen una ya larga lista de agravios por parte de la alcaldesa a las promesas adoptadas con los sectores más progresistas de la sociedad y los movimientos sociales. Esta política basada en el continuo pacto con los poderes fácticos (ya sea banca, constructoras o jerarquía de la Iglesia), la aceptación de la hegemonía cultural conservadora impuesta por dichos poderes y los grandes medios de comunicación (véase la actitud adoptada respecto a las propuestas filibusteras y oportunistas del Partido Popular al respecto de Venezuela, o en el caso de la criminalización a los titiriteros), van conduciendo a una derrota política y cultural de lo que debería ser un proyecto transformador tras una victoria electoral. Si todo se limita a la “gestión de lo posible”, a no enfrentarse con la opinión pública pequeñoburguesa dominada por los mass media y a concertar con los sectores derechistas dentro de las instituciones, probablemente se pierda el apoyo y el impulso de los sectores más avanzados de las clases populares, pasando así de la derrota ideológica a la derrota electoral.

No obstante, frente a Carmena y su equipo más cercano procedente del sector errejonista de PODEMOS y el PSOE, existe otro bloque dentro de Ahora Madrid (entre los que se encuentra Carlos Sánchez Mato, el concejal de Hacienda) que empieza a elevar su crítica frente a esta deriva derechista. La campaña en redes sociales bajo el lema #MadridNoRecorta fue todo un ejemplo de esto, ya que se pedía denunciar la política neoliberal promovida por Montoro, se hacía crítica de la decisión de asunción de dichos mandatos por parte de la alcaldesa y además, en algunos  casos, se pedía hacer frente a las presiones de la derecha económica recurriendo a la movilización social desde abajo. Por lo tanto, una vez hecha evidente la grieta en el seno del equipo de Ahora Madrid cabe preguntarse, ¿cuál es el origen cultural y político más profundo de dichas divisiones?

Por un lado, en el plano político e ideológico, hay una clara diferencia entre el sector de Carmena, con una línea claramente centrada en la gestión de lo existente, es decir, en tener el poder en el ayuntamiento sin cuestionar las estructuras de dominación creadas en base a la división clasista del capitalismo y reflejada en la legislación vigente. Dicha política se concreta una especie de “no reformismo”, con ausencia de reformas medianamente consideradas como tales e incluso con posibles contrarreformas. El continuo pacto con los poderes económicos no es más que la estrategia del verdadero poder para preparar la restauración conservadora al que dicho sector estaría ayudando, de forma consciente o inconsciente, con semejante evolución. Por otro lado, el sector de izquierda de Ahora Madrid, procedente de Ganemos (con Sánchez Mato o Mauricio Valiente como sus representantes más emblemáticos), constituirían un reformismo más avanzado que buscaría la consecución de algunas reformas mediante el antagonismo con los poderes fácticos y el apoyo de los sectores de las clases trabajadoras para la necesaria superación del modelo de ciudad creada durante legislaturas por el Partido Popular.

En el plano cultural, el conflicto constituye todo un reflejo del choque generacional que se está dando en la “izquierda” de nuestro país. En primer lugar, hay que destacar la posición de Manuela Carmena, que por edad y trayectoria personal se podría enmarcar dentro de la llamada Cultura de la Transición, es decir, exponente de una “izquierda” que renunció a casi todo su proyecto de transformación socioeconómico a favor de su legalización por el poder franquista y la estabilización así de una limitada democracia burguesa. En ese sentido, sus declaraciones respecto a las ocupaciones de viviendas tildándolas de “tercermundistas e ilegales” o su apoyo al discurso dominante en el régimen del 78 respecto a la Venezuela Bolivariana la hacen situarse en todo lo que ha sido la izquierda institucionalizada de la Transición representada por el PSOE: aceptación del orden capitalista, omisión de facto de los antagonismos con los poderes económicos, cuando no su pacto con ellos a través de la concertación con la derecha política y social, y el alejamiento de todo aquello que en discurso y forma pueda ser rechazado por los sectores conservadores. No obstante, el hecho de que algunos de los concejales más jóvenes del ayuntamiento como la portavoz, Rita Maestre, se sumen a las tesis de la alcaldesa, muestra que a lo meramente generacional también se suma una importante componente de adscripción ideológica.

Frente a estas posiciones, la ola de indignación, de ganas de  cambio y de verdadera transformación social y económica que se abrieron a partir del 15-M necesitan de una propuesta política más audaz y basada en la movilización social, que no se encierre en las instituciones burguesas y en los pactos con los representantes de las oligarquías, y que en el plano cultural no tenga miedo a abrir camino a posturas, discursos y formas que no sean aceptadas por dichos sectores. De lo contrario, las promesas de cambio respecto al Partido Popular se verán una y otra vez insatisfechas reforzando así los discursos conservadores y neoliberales del “no hay alternativa” o de “los límites de lo posible” bajo el marco del régimen del 78. En ese sentido, ahora es muy necesaria la unidad de acción y la resistencia de los sectores más avanzados en la necesidad de una dirección más rupturista de Ahora Madrid, representados en Ganemos e iniciativas como Madrid 129 a favor de un nuevo modelo de ciudad por y para los de abajo, las clases trabajadoras y consolidar hacia adelante el cambio político, social y cultural que se inició con las movilizaciones de 2011.

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