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Educación para una sociedad mejor

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Con este artículo me gustaría dar una respuesta a las declaraciones del ministro J.I. Wert de la semana pasada, unas declaraciones que, si no fuera porque estamos acostumbrados, nos sorprenderían proviniendo de un liberal como él. En estas declaraciones instaba a "inculcar a los alumnos universitarios a que no piensen solo en estudiar lo que les apetece o a seguir las tradiciones familiares a la hora de escoger itinerario académico, sino a que piensen en términos de necesidades y de su posible empleabilidad". A esto añadía lo siguiente: “en algo estará fallando el sistema universitario si la mitad de los titulados lo son en Ciencias Sociales”.

Lo grave no es ya que venga el ministro de educación a decir qué es lo que deben estudiar los jóvenes, ya que desgraciadamente es un pensamiento muy extendido el de “estudiar para trabajar”, y muchos jóvenes ya hacían esto mismo antes de decirlo Wert. El problema radica en la ideología tras esas palabras. Parafraseando al ministro: algo estará fallando cuando se considera la educación como un gasto y no como una inversión.

Los trabajadores hemos adquirido muchos derechos a lo largo del S.XX: una jornada laboral de 8 horas, seguridad social, derecho a huelga, legalización de partidos obreros, educación pública… pero de eso hace ya mucho, y no recordamos el esfuerzo y sacrificio que costó conseguirlos. Está instaurado en la sociedad el pensamiento de que el estado de bienestar es algo eterno, siempre ha existido y siempre existirá. Sin embargo, en momentos de crisis la burguesía y sus representantes políticos no se pueden permitir ciertos lujos y su ideología les obliga a hacer recortes. Y es esa la situación en la que estamos. El gobierno podría decidir reducir el déficit a base de acabar con el fraude fiscal, instaurar un sistema fiscal realmente justo, nacionalizar la banca, etc… pero en vez de eso llevan a cabo recortes, y en un momento concreto esos recortes se enfrentan a los derechos de los trabajadores: ya los hemos visto en sanidad, asistencia social… y por supuesto, educación.

A nadie dentro del gobierno del PP le importan los jóvenes que no pueden estudiar, que por diferentes razones no puedan hacer frente al gasto que supone acceder a la universidad, que sólo en el último año aumentó un 16,7%. El sistema de becas, que representa un pobre 3% del gasto en educación, en la que el gobierno invierte menos del 5% del PIB, no llega a todos los que necesitan de él para continuar con sus estudios superiores, y las restricciones van en aumento. No. Al gobierno, a la CEOE y al resto de patas que soportan este sistema lo único que les importa es que la gente estudie lo que dé trabajo. Bajo el capitalismo la educación de los jóvenes no tiene como objetivo más que el formar trabajadores para sus fábricas. Nadie se preocupó cuando los institutos se vaciaban al acabar la ESO (si no antes) al abandonar los jóvenes los estudios para trabajar en la obra, y es que sus constructoras necesitaban peones. No están preocupados por acabar con el abandono escolar, el tercero más alto de Europa(27) detrás de Turquía y Malta, hay que tirar del único sector económico que parece interesarles, el turismo. Hace una semana Rajoy en la cumbre con Merkel aparentaba estar más preocupado por los turistas alemanes que por los propios españoles, y para atenderlos hace falta mano de obra no cualificada. La formación profesional, lejos de cumplir con lo que anuncia su nombre, en las condiciones actuales, no sirve para mucho más que rellenar el curricular. Es necesaria una alternativa real para los jóvenes que deseen ingresar al mercado laboral, con unas garantías de calidad que les permita acceder a un trabajo digno desde el principio, y no unas prácticas muchas veces no remuneradas que sólo valen para completar el expediente académico. Con todo esto el estado español vive una contradicción mayúscula: un 55% de paro juvenil con la generación más preparada de la historia, una más del sistema capitalista.

    Poco importa que “sólo” el 9% de gente con estudios superiores (la media europea es del 4.4%) esté en el paro, siendo con ello el grupo social con menos paro, al PP le sobran universitarios. Poco importa que estemos exportando más conocimiento que nunca, que los jóvenes empujados por su “afán aventurero” emigren a países donde sí hay trabajo. Desde un punto de vista pragmático, estamos regalando dinero de nuestros impuestos al resto del mundo, la juventud que se ha formado con dinero de los contribuyentes españoles ahora desarrollará su potencial en el exterior. Esperemos que en esos lugares encuentren la valoración que no recibirían nunca aquí, donde I+D no es más que una ecuación que escapa del dominio del PP. Nadie duda que una fábrica del S.XIX no podría competir en la economía actual, hay que desarrollar la tecnología para poder ser competitivos: nuevas máquinas, nuevas técnicas…  en algún momento hay que dejar a un lado el beneficio para pensar en el futuro. Eso es I+D. La educación no es un gasto sino una inversión. La investigación es la base para conseguir un futuro en el que los seres humanos disfrutemos de una vida más digna, pero este sistema nos pone trabas.
   
De todos modos no queda más que preguntar al Sr. Wert qué es lo que según él deben estudiar los jóvenes. ¿Qué da trabajo hoy en día? Con la situación a la que nos ha llevado el capitalismo, una crisis de sobre producción donde cada día se destruye capacidad productiva, según su criterio (el del beneficio) sobra de todo. Sin embargo, si aplicamos un criterio más humano, el de las necesidades, hay muchas necesidades por satisfacer. ¿Sobran licenciados en Ciencias Sociales?¿En un país con uno de los ratios alumnos/aulas más altos de toda Europa, por qué no habríamos de necesitar profesores? Quieren equipararnos a Europa, nos ponen en sus manos a la hora de hacer recortes, pero no miran igual a la hora de copiar las cosas buenas, por mínimas que sean. No es de recibo que los recortes en educación vayan dirigidos al personal docente (ni ningún otro). Es uno de los muchos ejemplos de los que somos testigos hoy en día. Ya ni hablemos de Filosofía, Historia, Literatura... no puede interesarles nada que cree pensamiento crítico. Ellos son más de mantener el sistema, y a ellos mismos, son unos consumidores insaciables de abogados que los libren de sus problemillas legales y economistas y empresarios que sirvan de sustento al sistema capitalista.

Para acabar sólo queda hacer apología de una educación digna en la que basar el desarrollo de la humanidad. Lo más inteligente que podemos hacer es invertir en nuestro futuro, crear seres humanos libres y preparados con los que la humanidad pueda avanzar. Hombres y mujeres libres que puedan llevar hasta el límite su capacidad intelectual y ahondar en el conocimiento universal. Personas críticas que no se dejen amedrentar por la sociedad, de forma que nada ni nadie les impida luchar por un futuro mejor. Un sistema que no permite el desarrollo de la humanidad es un sistema caduco, y desde luego, no hay rastro de la época de cuando el capitalismo era sinónimo de progreso, ahora tan sólo es un obstáculo a superar. Sólo en base a un sistema socialista, donde prime el interés de la mayoría es posible ya conseguir el desarrollo de la humanidad.


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