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Universidad, movilización desde el primer día de curso

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La actual crisis capitalista aboca a la burguesía a liquidar otra conquista más de los trabajadores: la educación universitaria para sus hijos. La Fundación Conocimiento y Desarrollo (presidida por la hija de Emilio Botín), evalúa en más de un millón el número de licenciados universitarios en paro. Aparte, hay muchísimos centenares de miles trabajando con una cualificación inferior a la de de los títulos universitarios que cursaron.

jvenes_educacin_no_sevende_mrmolDistintos cálculos que se han hecho públicos hablan de hasta 1500 jóvenes que salen fuera del Estado español semanalmente (fundamentalmente licenciados universitarios) para intentar labrarse un porvenir.

Los capitalistas entienden que este dinero que se invirtió en formar a estos universitarios es “dinero destinado al cubo de la basura”. El ajuste que implantan intenta adecuar la educación a las estrictas cualificaciones que ellos requieren para el funcionamiento de la economía que ellos necesitan.

La educación, ¿un lujo?

En el anterior curso académico, pagábamos por primera matrícula universitaria entre 800-1400€ anualmente (aproximadamente 60 créditos). Este año, en cambio, pagaremos entre 500-600€ más en el coste total de la primera matrícula. Las becas, que son un salvavidas para las familias para poder hacer frente a los costes de los estudios de sus hijos, llegarán a menos gente y serán más escuetas, con la obligación de reembolsar la beca si no se aprueban los créditos matriculados y un recorte de 166 millones de euros.

La subida del IVA afectará al poder adquisitivo de los trabajadores, pero hay que destacar la fuerte subida en el material escolar, que pasa de un 4% al 21%, lo que no hará más que deprimir el consumo y dificultar el acceso de los jóvenes a los estudios, empeorando su rendimiento y elevando un 3% el gasto de las familias de cara al nuevo curso. Igualmente, la educación pública empeora su calidad al reducir el número de profesores en plantilla, provocando que éstos tengan que hacer más horas de clase.

Las perspectivas económicas para los siguientes años son de una recesión continua por lo que podemos deducir que se seguirán produciendo recortes en educación hasta el punto en que los estudiantes y sus familias deberán pagarse sus estudios al completo, teniendo en cuenta que los trabajadores tendrán un poder adquisitivo muy bajo y sus hijos tendrán graves problemas para poder estudiar.

Si no revertimos esta situación, el acceso a una enseñanza digna se convertirá cada vez más en una cuestión de ricos y afortunados.

¿Cómo luchar?

Hay muchas convocatorias de concentraciones y actos de protesta en todo el Estado. La semana clave en la que van a converger es la del 15 al 19 de octubre, donde confluirán diferentes movilizaciones de la Plataforma en Defensa de la Escuela Pública, compuesta por sindicatos de trabajadores, asociaciones de madres y padres, y organizaciones estudiantiles.

Será muy importante dotarse de los medios que permitan canalizar la protesta estudiantil, con una coordinación democrática entre los representantes de todas las universidades e institutos por medio de representantes elegibles y revocables en cualquier momento por las asambleas, para coordinar movilizaciones a nivel de todo el Estado, junto a los trabajadores universitarios y resto del luchas que se van a dar con el conjunto de la clase trabajadora.

Aprendiendo de las mejores experiencias del movimiento estudiantil en las últimas décadas, será positivo que cada centro educativo, por medio de asambleas masivas y bien organizadas, elija un comité de huelga donde dar cauce a l@s compañer@s con más inquietud para que se puedan volcar en la aplicación práctica de los acuerdos tomados en las asambleas: información, extensión de la lucha,…

Partiendo de que este curso la lucha amenaza con durar la totalidad del mismo, debemos tomar medidas prácticas que faciliten que el máximo de estudiantes asista a cada actividad: manifestaciones, huelgas o asambleas…, permitiendo tomar un respiro entre las diferentes actividades y protestas que se realicen, para que las mismas sean lo más efectivas y masivas posibles. Por ejemplo, lo peor que puede suceder es que centenares de estudiantes dejen de asistir en una facultad a las asambleas porque éstas se celebran a diario en sesiones larguísimas de 5 o 6 horas a las que finalmente acaban quedándose tan solo “cuatro gatos”. Esto, en vez de organizar y ayudar al movimiento estudiantil, lo desorganiza, dándose al final la paradoja de que las decisiones las toman “4 privilegiados” de determinada clase social que tienen todo el tiempo del mundo para debatir, porque no tienen que estudiar para defender la beca de la cual dependen para continuar o no con sus estudios.

Históricamente, la juventud siempre ha sido un indicativo sobre las tendencias que marca la sociedad. Que la juventud sea el elemento más revolucionario de la sociedad es debido a que es la franja menos experimentada de la sociedad; tiene un futuro aún por escribir, un menor peso de escepticismo y está más abierta a nuevas ideas. 

Los analistas burgueses prestan mucha atención a los movimientos estudiantiles. Como las movilizaciones de los jóvenes tienen un fuerte impacto en la clase trabajadora, que es lo que preocupa sobre todo a los ricos, éstos están crecientemente preocupados, particularmente cuando, tras cuatro años de crisis económicas, cada vez  hay una evolución de los estudiantes hacia posiciones más nítidamente anticapitalistas.