Pagina principal Estado Español Análisis y Situación Política Entrevista a Cristina Honorato, miembro de Podemos y concejala de Participa Sevilla

Entrevista a Cristina Honorato, miembro de Podemos y concejala de Participa Sevilla

ImprimirCorreo electrónico
Bookmark and Share

Lucha de Clases ha entrevistado a Cristina Honorato, concejala en la ciudad de Sevilla por el grupo municipal Participa Sevilla y miembro de Podemos

Lucha de Clases.- Nos gustaría que te presentaras a nuestros lectores.

CHCristina Honorato.- Me llamo Cristina, soy profesora de secundaria (¡en la pública!), de ciencias sociales; pero actualmente soy concejala por Participa Sevilla en el Ayuntamiento de Sevilla. Nací en Cádiz, y llevo más de veinte años viviendo en esta ciudad, donde vine a estudiar Historia, y aquí me quedé.

LdC.-  ¿qué es participa Sevilla? Explícanoslo

CH.- Participa Sevilla es un proyecto municipalista abierto, plural, horizontal y asambleario. Es ante todo herramienta, no fin, que pretende servir para fortalecer el movimiento municipalista de la ciudadanía, el empoderamiento y la autoorganización de los y las de abajo.  Muchos y muchas venimos de movimientos sociales y del activismo político al margen de las instituciones, del 15M, de las Mareas,...y supone un enorme reto (y a veces mil contradicciones) estar dentro de esta maquinaria concebida precisamente para desarticular todo por lo que apostamos.

Participa Sevilla pretende ser un espacio de construcción colectiva de municipalismo, no es un espacio político de “carnet”. Es más bien un laboratorio donde pretendemos seguir aprendiendo a fortalecer y tejer redes sociales que nos permitan tumbar la balanza del lado de la mayoría social, y que abra los intencionados opacos y anchos muros de las instituciones a la gente, que los pueda inundar con su realidad y necesidades cotidianas, que son tan duras y tremendamente dramáticas en esta ciudad.

LdC.- ¿Cuál fue tu primer acercamiento a la política? ¿Qué significa para ti la política?

CH.- Recuerdo bien mi primera manifestación, estaba en 3ºde BUP y se había convocado huelga contra el aumento de las tasas universitarias. Me costó varios suspensos faltar a clase esos días. Aprendí pronto que la lucha cuesta, que no es gratuita, pero también esa sensación insustituible, estar defendiendo con compañeros los derechos que nos arrebatan todos los días. También me comenzaba a indignar en el instituto que por ser mujer se me tratara de forma diferente, sobre todo en las relaciones entre adolescentes; que actuaciones que hiciera yo, por ser mujer, eran castigadas y repudiadas, y si lo hacía un chaval, era digno de admiración. Después le puse nombre: sexismo y machismo.

Antes de venir a Sevilla a estudiar Historia ya había empezado a militar en la JCA de Cádiz. Pero el activismo durante los años en la Universidad me marcó especialmente, sobre todo en el movimiento estudiantil contra la LOU. Aprendimos del asamblearismo de los movimientos sociales, la autoorganización y también la represión. Después estuve militando en Izquierda Anticapitalista, pero nunca abandoné mi vinculación y activismo en los movimientos sociales.

Ya por aquel entonces, en las asambleas universitarias en la Facultad, se daba el eterno debate de “no politizar los espacios”. Quienes defienden estas posiciones es que quieren mantener el status quo, que nada cambie.

La política lo empapa todo, todo es política, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos haciendo política. También se confunde habitualmente ser “apolítico” con el “apartidismo”. Hay que recuperar la implicación de la mayoría social en la política, este es uno de los grandes retos, tras las traiciones de los partidos y sindicatos de la izquierda tradicional. Aquello de “gente corriente haciendo política”, aunque no necesariamente a través de organizaciones y partidos políticos. Es “pringarte” en tu centro de trabajo, en tu barrio, en tu escuela,...defendiendo derechos y luchando contra las agresiones de este sistema injusto y genocida, por la justicia social.

LdC.- ¿Actualmente consideras que estás en el camino de cumplir con lo que querías cambiar cuando empezaste a hacer política?

CH.- Uff, digamos que aún es pronto para resolver esa duda, ¿sirven también las instituciones como herramienta para el cambio social, para empoderar, tejer redes, crear poder popular,...? Sin duda no es un debate nuevo, aprendamos de los errores del pasado que nos han alejado de conseguir estos objetivos. Para ello, las formas de hacer las cosas deben ser diferentes. Quizás tenemos claro lo que no queremos repetir, pero nos faltan modelos de referencia. En Sevilla no ha existido una candidatura municipalista con representación en el Ayuntamiento con estos planteamientos, el “mandar obedeciendo”. Nuestra responsabilidad y curro fundamental es ponernos vacunas para que no se vuelvan a repetir experiencias pasadas, y una de las fundamentales es tener “un pie en las instituciones y mil en la calle”, la limitación de los cargos, de los sueldos y la radicalización de la democracia asamblearia de nuestras prácticas.

LdC.- Ideológicamente ¿dónde te ubicas? Explícanos tu pensamiento político.

CH.- Huyo de las etiquetas identitarias fundamentalmente por humildad, me resulta presuntuoso decir “soy marxista” o “anarquista”,... Sí me gusta reivindicar ser de izquierdas y anticapitalista (o pretender llegar a serlo) por una cuestión de posicionamiento ético y político ante la barbarie de este sistema. Considero el marxismo una herramienta fundamental para la comprensión del mundo y los procesos históricos, el pensamiento libertario y anarquista tremendamente enriquecedor para imaginar otro mundo necesario, y el feminismo y ecologismo como savia que debe empaparlo todo. Si se pudiera resumir en unas líneas, podría decir que de militancias más clásicas y “leninistas” me he ido posicionando en espacios políticos más cercanos a la autonomía y al pensamiento libertario, de las formas (y el fondo) que nos vinieron a recordar y refrescar los 15M o las Mareas. Otros “faris”: la desobediencia y aquello tan viejo, pero tan necesario, de la “gimnasia revolucionaria”.

LdC.- ¿Qué perspectiva de futuro manejas para el Estado español?

CH.-  Creo que estamos en un momento político marcado por la crisis política en la vieja Europa, de derechización, o lo que ya se viene denominando “el extremo centro”. Nos encontramos ante un reto fundamental de construir una alternativa, no sólo para el Estado, sino para Europa. Y esa alternativa tenemos que construirla desde abajo, no con fórmulas mágicas o redentores. Aunque el escenario político de la Gran Coalición “facilite” desenmascarar al régimen del 78, la farsa de esta democracia diseñada para “que nada cambie”; si no recuperamos la calle, la movilización y la autoorganización de los de abajo, difícilmente desde las instituciones se podrá dar el vuelco necesario a las políticas de austericidio que van a continuar agudizándose.

LdC.- Sabemos la cercanía de Participa Sevilla con PODEMOS ¿Cómo observas la disputa Errejón-Iglesias?

CH.- De aquellos barros, estos lodos,.... lo que llevamos viviendo en el seno de Podemos desde hace largo tiempo, no es más que la consecuencia de las lógicas y prácticas que se impusieron tras las elecciones europeas, tras el vértigo del salto cualitativo que supuso sacar 5 eurodiputados. No se confió en la construcción colectiva, desde abajo, desde los Círculos, y se volvió a reproducir las lógicas de los “rodillos”, las decisiones desde arriba, la falta de democracia interna, la lucha de “egos”, … Vistalegre II es consecuencia directa de Vistalegre I. No sé si aún estamos a tiempo de volver a recuperar el espíritu inicial de Podemos, la ilusión de mucha gente, eso es difícilmente recuperable. Desde luego pasaría por desterrar muchas prácticas políticas que desgraciadamente están demasiado viciadas.

LdC.-  Actualmente ¿cuál es el tema que te produce más satisfacción en cuanto a la acción política que actualmente está ejecutando Participa?

CH.- Me sentiría satisfecha si pudiéramos aportar un pequeño granito de arena en la construcción de un movimiento municipalista que fuese capaz de dar un vuelco a las políticas municipales, que no sólo tuviera en el epicentro las necesidades de las personas y del medio, sino que fuesen construidas por las vecinas y vecinos.

LdC.- Sabemos que eres profesora ¿Cómo observas actualmente el estado de la educación? ¿Cómo se mejoraría?

CH.- La educación es una de las herramientas más poderosas para la transformación social. Las políticas, materializadas en leyes educativas tanto del PSOE como del PP, han ido encaminadas precisamente para todo lo contrario, agudizar la desigualdades sociales y mercantilizar la educación, al servicio de los intereses de los lobbies del poder: elitizando la educación superior, segregando la educación primaria y secundaria, privatizando y externalizando, apostando por la escuela privada subvencionada mientras se recortaba en la pública, se ha utilizado como elemento clave para la consolidación del neoliberalismo, fuera y dentro de las aulas, para colonizar nuestras mentes y corazones, nuestros sueños.

Ante todo esto, Marea Verde supuso un halo de esperanza, la construcción de un movimiento de la comunidad educativa que soñara con otra escuela posible, no sólo denunciando los recortes, sino también criticando y cuestionando las lógicas perversas del sistema educativo, soñando y construyendo una escuela que anteponga los valores de justicia social, de inclusión, de crítica, de defensa de lo común, de lo público, frente  a los valores competitivos de este sistema.

LdC.- ¿Se puede combinar una acción política idealista participativa en un sistema político hostil sin perder eficacia?

CH.- Lo poderosamente eficaz (si es que lo que se pretende es realmente cambiar las cosas) es precisamente que sea fruto de una acción/participación colectiva.

LdC.- 7 nombres, un adjetivo y explíquelo.

CH.- Ernesto Guevara: inspirador, ejemplarizante,  revolucionariamente ético; Margarita Nelken: valiente, en un mundo de hombres; Julio Anguita: respetable; Susana Díaz: despreciable, alumna aventajada del “felipismo” en el cortijo populistaderechista del PSOE en Andalucía; León Trotsky: perseverante, coherente; Dolores Ibarruri: Stalinista. Creo que no hace falta más explicación...; Juan Espadas: Pusilánime. Más de lo mismo. Que intenta agradar a todos, sin contentar a nadie.

 

 

Banner