Pagina principal Estado Español Análisis y Situación Política Hay que nacionalizar las compañías eléctricas, no a la reapertura de la central nuclear de Garoña

Hay que nacionalizar las compañías eléctricas, no a la reapertura de la central nuclear de Garoña

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Un servicio básico como el suministro eléctrico no puede estar diseñado para el lucro privado ¿Cómo pueden enriquecerse un grupo de privilegiados tomando de rehenes al conjunto de la sociedad con algo de lo que depende la vida y la muerte de millones? Más aún cuando la mayor parte del sistema eléctrico español era público, levantado por generaciones de trabajadores, y fue privatizado por los gobiernos PP-PSOE en los años 90 para enriquecer a sus compinches de la oligarquía capitalista que gobierna el país en la sombra.

20140717082028.nuclear garona interiorEs escandaloso que la electricidad en España sea la tercera más cara de Europa, y decenas de miles de familias tengan cortado el suministro eléctrico por no poder pagar las facturas, a veces con consecuencias dramáticas como la muerte de la anciana de Reus, y otros casos. 

Un factor clave en el sobrecoste de la factura de la luz es la sobrecapacidad instalada en el sistema, de 106.247 megavatios, frente a una demanda de 41.000. El 60% está inutilizado, fruto de la política anárquica de inversiones de las compañías en los años anteriores a la crisis. Pero su coste de mantenimiento nos lo hacen pagar a todos bajo el eufemismo de “déficit de tarifa”. Pagamos por electricidad no consumida, y así las empresas eléctricas se ahorran el mantenimiento de lo que es "su" propiedad, evadiendo su irresponsabilidad empresarial.

A esto se suma que la tarifa reguladora que establece el precio lo fija el sistema de producción eléctrica más caro, el de las centrales térmicas con carbón, aunque sólo representa el 20% de la producción.

NO a la reapertura de la central nuclear de Garoña

Otro elemento que agravó la sobrecapacidad energética, vinculado a la codicia capitalista, ha sido la prolongación del funcionamiento de centrales nucleares y estaciones hidroeléctricas que ya cumplieron su ciclo de vida útil, y cuyo uso continuado más allá de ciertos límites puede tener consecuencias muy graves para la seguridad de la población.

Este es el caso de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), que debía haberse clausurado hace 9 años y que permanece inactiva desde hace varios años por ese hecho. Esta central ya ha cumplido los 40 años de vida útil y las empresas pretenden extenderla a 60 años “con las inversiones necesarias para mantener su seguridad”. El Consejo de Seguridad Nacional, un lobby en manos de las empresas eléctricas, ha atendido la solicitud de los dueños de la central (Iberdrola y Endesa) y ha solicitado al gobierno de Rajoy que apruebe la reapertura de la planta. Esto es un desatino, y una bomba de tiempo potencial, ya que la sobreutilización de esta central construida hace casi 50 años podría provocar un accidente de consecuencias impredecibles. Para Iberdrola y Endesa es un negocio mantener abierta esta central. Hace años que su inversión está amortizada, de manera que todo lo que ingresan va a beneficios. Además, el precio de generación del megavatio (Mwh) nuclear es de 20 euros, pero la ley les autoriza a cobrar el precio de generación del Mwh de la energía más cara del sistema, la de las centrales térmicas alimentadas con carbón, que sale a 90€ el Mwh. De manera, que sólo esta central nuclear deja a sus propietarios un beneficio de 200 millones de euros anuales. Correctamente, Izquierda Unida y PODEMOS se han manifestado en contra de esta reapertura, lo que se necesita además es que convoquen y organicen, junto con los movimientos sociales y organizaciones obreras y populares, una movilización social en todo el país contra esta medida.

Con la sobrecapacidad actualmente instalada, se podrían cerrar las centrales térmicas (muy contaminantes) y las centrales nucleares (las más peligrosas potencialmente), y no sólo las que ya han rebasado su vida útil, y no se mermaría la oferta de suministro eléctrico en el país.

Lo que necesitamos es la expropiación sin indemnización del sistema eléctrico –ya se enriqueció suficientemente durante años este sector de la oligarquía capitalista– para que haya un reordenamiento y planificación del sistema eléctrico que atienda las necesidades sociales. Unidos Podemos debe exigir alto y claro: Nacionalizar sin indemnización las compañías eléctricas ¡Cierre definitivo de la central nuclear de Garoña!

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