Pagina principal Estado Español Análisis y Situación Política La Mezquita de Córdoba y el negocio de la Iglesia

La Mezquita de Córdoba y el negocio de la Iglesia

ImprimirCorreo electrónico
Bookmark and Share

Para la Dirección General de Patrimonio del Estado no hay “indicio alguno” de que la Mezquita de Córdoba sea un monumento público. Debe ser una anécdota que la Mezquita se empezara a construir en el siglo VIII bajo el emir Abderramán I, sobre una parte de la basílica visigoda de San Vicente Mártir que, a su vez, se levantaba sobre el antiguo templo romano dedicado a Jano Bifronte. El monumento pertenece al Obispado de Córdoba, por treinta míseros euros, merced a la ley hipotecaria de 1946 que permite a la Iglesia registrar por primera vez cualquier bien inmueble en el registro de la propiedad, las famosas inmatriculaciones.

La Mezquita de Córdoba se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de la lucha de plataformas ciudadanas contra los privilegios de la Iglesia. Y en esa pelea, el Estado acaba de ponerse del lado de la jerarquía eclesiástica. (Pilar Alvárez, El País, 9-5-2014)

 

córdoba2010 027La ley hipotecaria de 1946, ampliada por Aznar en 1998, confiere a los representantes de la Iglesia poderes similares a los de la administración a la hora de registrar inmuebles. Con esta fórmula, la Iglesia ha registrado entre 4.000 y 5.000 propiedades en todo el Estado, 1.087 sólo en Navarra. En muchos pueblos donde la ermita, la casa del cura, la parroquia o incluso huertos, cementerios o terrenos de labor estaban sin escriturar, la Iglesia se los ha quedado pagando sumas ridículas por la inmatriculación y sin pagar, además, el impuesto de bienes inmuebles (IBI) del que están exentas todas las propiedades de la Iglesia en virtud del Concordato con la Santa Sede de 1979.

Religión y negocio

La Iglesia Católica es una pata fundamental del sistema capitalista en España, no sólo por su papel ideológico sino también por su peso económico. Según un informe de Europa Laica de 2011, la Iglesia no sólo ha sido financiada con generosidad por los distintos gobiernos, del PP y del PSOE, sino que es uno de los mayores terratenientes del país, uno de los mayores propietarios de fincas urbanas y también una gran corporación empresarial con participación en el sector de la comunicación (COPE), banca (Popular) y empresas como Telefónica, Inditex, Endesa y otras. Además, y de nuevo merced al Concordato de 1979, mantiene una red de centros de enseñanza sostenidos con dinero público mediante conciertos con la administración, un resto de su viejo monopolio de la enseñanza bajo el franquismo. Eso, sin contar con los privilegios de la religión católica en la escuela pública, consolidados por la ley Wert, por los que, por ejemplo, se ofrece únicamente religión católica en institutos como el del barrio del Puche, en Almería, donde menos de un tercio del alumnado es católico.

Es esta unidad de intereses entre la jerarquía de la Iglesia, la derecha y la burguesía la que permite que, aunque cada vez menos gente le haga caso a la Iglesia, esta mantenga esos privilegios y esa capacidad de influir en el gobierno, como hemos visto con la reforma de ley del aborto. Las inmatriculaciones y los privilegios económicos de la Iglesia son sólo una muestra del papel que juega como guardiana de las “esencias” del sistema.

Al pueblo lo que es del pueblo

Desde la basílica de San Pedro a la ermita más pequeña de la Alpujarra, todos los monumentos y lugares de culto son fruto del trabajo humano, de miles de personas, desde los arquitectos a los albañiles. Una burocracia espiritual no tiene derecho a apropiarse de eso fraudulentamente.

Atatürk (que no era un comunista precisamente) en su esfuerzo por hacer de Turquía un país laico, encontró una solución para la monumental basílica de Santa Sofía, convertida en mezquita por los otomanos: la convirtió en museo. En muchos lugares de la Europa del norte vemos iglesias convertidas en bibliotecas, museos o bares. A medida que va avanzando la sociedad, la religión tiende a perder importancia, también en el Estado Español; aunque aquí, como hemos explicado más arriba, necesitamos un empujón para terminar con los privilegios de la Iglesia. Un empujón que pasa por:

-Derogación del Concordato de 1979 y de su ampliación de 1992. Ningún privilegio para ninguna confesión religiosa.

-Revocación de todas las inmatriculaciones desde 1946.

-Nacionalización de todas las propiedades de la Iglesia catalogadas como Bienes de Interés Cultural.

-Fin de la exención del pago de IBI del resto de propiedades de la Iglesia Católica y de las demás confesiones.

-Desacralización y museificación de la Mezquita de Córdoba. La Mezquita, para el pueblo.