Podemos atraviesa la mayor crisis de su historia. Y amenaza arrastrar con ella también a Izquierda Unida. La causa inmediata ha sido la decisión de Íñigo Errejón de presentarse como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid a través de la plataforma electoral Más Madrid, creada por Manuela Carmena para su candidatura a la alcaldía madrileña. Errejón ha alcanzado este acuerdo con Carmena a espaldas de la dirección de Podemos, a la que pertenece. Errejón y Carmena manifiestan así su decisión de escapar a cualquier control de Podemos e Izquierda Unida y de sus respectivas militancias, tanto en la elaboración de las listas como en el programa. 

El artículo de Julio Anguita, Manolo Monereo y Héctor Illueca, “¿Fascismo en Italia? Decreto dignidad”, ha generado una enconada polémica sobre la naturaleza del nuevo gobierno italiano. Italia está provocando no pocas jaquecas a la izquierda española. La soflamas y piruetas de Di Maio y Salvini están seduciendo a unos pocos y soliviantando a muchos. Entre pasiones tan febriles, bueno sería recurrir a la aspirina del marxismo, que nos ahorraría muchos dolores de cabeza.

La controversia suscitada alrededor de la compra de un chalet por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar (Madrid), como vivienda familiar –a través de un crédito hipotecario a 30 años– ha dado rienda suelta a una jauría formada por la reacción y todos los partidos del régimen (PP, Ciudadanos y PSOE) para tratar de destruir personal y políticamente  a ambos y, por extensión, de inhabilitar a Podemos y a sus confluencias y a todos los que plantean una alternativa al régimen establecido.  Es nuestra convicción de que cualquiera que, desde la izquierda,  muestre su disconformidad con la actuación de Iglesias y Montero en este asunto, debe comenzar en primer lugar por delimitar políticamente con la derecha y el régimen y denunciar su hipocresía, sus mentiras y su doble moral.

Con un 80% de participación, el equipo de Teresa Rodríguez ha ganado con comodidad las primarias de Podemos Andalucía, planteadas en principio como un método para elegir la propuesta de la organización de cara a la confluencia de la izquierda en Andalucía, pero que la dirección estatal de Podemos ha transformado en un plebiscito sobre dicha confluencia y sobre la propia Teresa Rodríguez.

Podemos ha vuelto a situarse en el centro del debate a raíz del proceso de formación de la lista para las elecciones a la Comunidad de Madrid, y tras la filtración de un documento de la exdirigente nacional, Carolina Bescansa, en el que proponía al sector de Íñigo Errejón un acuerdo secreto para disputarle a Pablo Iglesias la secretaría general de Podemos y la candidatura a presidente del gobierno en las elecciones de 2020.

El 10 de julio comienzan las primarias internas de Podemos Andalucía para elegir a los candidatos al Parlamento andaluz, los cuales, salvo sorpresa, se presentarán a las primarias conjuntas del acuerdo de confluencia Adelante Andalucía, junto con los candidatos de IU y de otras organizaciones de la izquierda andaluza. 

La crisis revolucionaria en Cataluña está tensando el espacio de Unidos Podemos a niveles sin precedentes desde su conformación. La irrupción de las masas catalanas en el proceso, las presiones de la opinión pública burguesa y la represión desatada por el régimen están poniendo a prueba a la dirección del movimiento y a sus tesis políticas. En otros artículos hemos valorado las reacciones de las direcciones de Podemos e IU ante esta crisis, las cuales están jugando en nuestra opinión un papel negativo al coadyuvar al aislamiento del movimiento popular de masas por la autodeterminación de Catalunya y a la estabilización del régimen del 78. En este artículo, vamos a centrarnos en las consecuencias que esta crisis está teniendo a la interna de Podemos y en su discurso sobre la cuestión nacional y el régimen del 78.