Movimiento Obrero
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P1010941-2Mañana 26 de septiembre hay convocada una Huelga General en Hego Euskal Herria por parte de la mayoría sindical vasca (ELA, LAB, ESK, CNT, CGT, STEE-EILAS, HIRU y EHNE). El motivo es la protesta ante las políticas de recortes que están llevándose a cabo por parte del gobierno central, que están siendo seguidas por los gobiernos autonómicos.

P1010942-1El anuncio de esta convocatoria se realizó a mediados de julio, en el contexto de la llegada de la movilización minera a Madrid y del inicio de todo tipo de movilizaciones semiespontáneas de los trabajadores del sector público que desbordaron a todas las direcciones sindicales.

Manifestación unitaria de todos los sindicatos vascos en Vitoria hace un año contra el cierre de Esmaltaciones San Ignacio y Daewoo.

Anteriormente, los resultados positivos de la última Huelga General del 29 de marzo se habían desdibujado bastante, en la medida que las máximas direcciones de UGT y CCOO no tuvieron la máxima decisión a la hora de enfrentarse al gobierno de Rajoy. Se limitaron a proponer que “el gobierno tenía que sentarse a negociar”, para posteriormente diluir la respuesta positiva que se dio por parte de la clase trabajadora en la Huelga del 29 de marzo.

Necesidad de la unidad en la lucha

Dicha Huelga General significó un paso adelante indudable con respecto a las diferentes convocatorias parciales que habíamos tenido en Euskadi en los últimos años. Lo que cambió respecto a anteriores convocatorias fue que por fin salían todos los sindicatos el mismo día. La valoración positiva es que a los trabajadores esa huelga nos hizo darnos cuenta de nuestra fuerza si actuábamos unidos. Desde Lucha de Clases creemos que hay que tomar esa jornada como punto de partida de sucesivas movilizaciones, hay que seguir en la misma dirección de unidad efectiva en la lucha.

Sin embargo, en julio, UGT y CCOO se limitaron a anunciar la Marcha a Madrid para el 15 de septiembre, que ha sido visto insuficiente por muchos trabajadores. Con la sumisión absoluta del gobierno del PP a los dictados del capital financiero, la convocatoria de una nueva Huelga General de 24 o 48 horas estaba más que justificada, siempre en el contexto de un plan de movilizaciones continuadas que apuntase a derrotar estas políticas antiobreras.

Desde Lucha de Clases escribimos entonces:

“…Desde LUCHA DE CLASES nos ratificamos en que, en la medida que los sindicatos vascos (ELA y LAB) han convocado a finales de septiembre Huelga General en Euskadi, sería lo mejor para la unidad del movimiento que UGT y CCOO llamasen asimismo al conjunto de sindicatos de trabajadores a coincidir todos juntos en dichas fechas con una Huelga General de 48 horas. Todo ello en el marco de un plan general que contemple, desde la Marcha a Madrid ya convocada, hasta las acciones a desarrollar después de esta misma Huelga General, hasta derrotar los planes del PP.”

Esta idea la hemos desarrollado en la editorial de nuestra última publicación escrita que puedes ver aquí: http://www.luchadeclases.org/inicio/estado-espanol/estado-espanol/1021-editorial-6.html

UGT y CCOO crearon la llamada Cumbre Social, junto a ONG’s y otras organizaciones sociales, que ha anunciado un Referéndum contra los ajustes del gobierno del PP. Una Cumbre Social de la que no forman parte el resto de sindicatos de clase, como ELA, LAB, el SAT andaluz, la CIG gallega, el de profesores STE’s… Por otra parte, la puesta en práctica de dicho Referéndum parece bastante cuestionable, y más aún su efectividad. Desgraciadamente, las direcciones de UGT y CCOO nuevamente han propiciado una táctica dilatoria, que le da aire al gobierno del PP precisamente cuando se prepara para nuevos ajustes.

Por tanto, ahora, muchos trabajadores vascos asistirán a la Huelga General el 26S buscando luchar en la calle ante la insuficiencia de las propuestas que han planteado los máximos dirigentes de UGT y CCOO.

De nuevo nos encontramos entonces con que la clase trabajadora vasca es llamada a la séptima Huelga General en los tres últimos años, siendo casi todas ellas no unitarias, en función de la división nacional de los sindicatos. Por tanto, creemos que hay que hacer balance de la experiencia pasada.

En Grecia, en casi 3 años, han tenido 18 huelgas generales, incluida alguna de 48 horas, pero convocadas separadamente, respondiendo a tal o cual agresión, aisladas unas de otras, sin un plan continuado que se marcase como objetivo la derrota de las contrarreformas orquestadas por los gobiernos que implementaban la política de la Troika.

Ante un objetivo tan ambicioso como derrotar la política del gobierno de Rajoy, creemos que los dirigentes de ELA y LAB deberían de haber sacado conclusiones de la inefectividad de las convocatorias parciales de lucha anteriormente planteadas, limitadas a Euskadi. Una Huelga general es un paso importante. Si es exitosa, además de paralizar la economía, sirve para hacer consciente a un trabajador como ninguna otra herramienta de la fortaleza e importancia de su clase, para darle confianza a sectores decisivos de la misma, agrupándolos. Por contra, una huelga mal planteada puede tener un efecto desmotivador y desmovilizador sobre los trabajadores.

Creemos que, en las circunstancias actuales, una vez que ya empezado septiembre quedó claro que no iba a haber convocatoria estatal, en el caso concreto de Euskadi y de cara al 26S, lo mejor para la clase obrera vasca hubiera sido desfilar con una sola voz, una sola convocatoria y unas manifestaciones unitarias a las que deberían de haberse sumado las direcciones de UGT y CCOO. Las manifestaciones pueden ser unitarias entre todos los sindicatos. Una manifestación y un día de huelga deben ser una demostración de fuerza de la clase obrera, mejor juntos que separados. Esto no significa que cada sindicato u organización política no pueda ir con su propia pancarta y banderas.

Si no es así, muchos trabajadores, en su experiencia, van a entender que no es una convocatoria unitaria como el 29 de marzo, y lo que se requiere ahora es la máxima unidad. Eso, junto al hecho de ser una convocatoria aislada en Euskadi frente a medidas que se están tomando a nivel estatal, lo cual es percibido claramente por los trabajadores, amenaza con tener consecuencias claras a la hora de debilitar el seguimiento de la huelga.

Es cierto que en su comparecencia ante la prensa en julio anunciando la convocatoria del 26S, el Secretario General de ELA aludió a la necesidad de la unidad sindical con UGT y CCOO, y reclamó correctamente que el “diálogo social” que practican los dirigentes de estos sindicatos está abocado al fracaso. Eso es correcto, pero ¿Qué reuniones previas fueron realizadas con UGT o CCOO para instarles a la movilización unitaria? ¿Qué reuniones o qué medidas concretas se llevaron adelante entonces para propiciar con otros sindicatos, estatales o regionales de otras zonas del Estado, movilizaciones unitarias para ese día? No las conocemos. Si esto es así, en los hechos el llamamiento que hizo el compañero de ELA en su declaración quedó como un recurso retórico. Los trabajadores en cambio necesitamos de medidas efectivas que propicien la unidad y no de recursos retóricos.

¿Una alternativa nacional o de clase?

En la misma rueda de prensa mencionada, el máximo responsable de ELA criticó la insuficiencia de “apelar al autogobierno [por parte del gobierno de Patxi López], no es insuficiente… Solo se puede apelar al autogobierno desde la soberanía real (…) Es una Huelga General para “marcar el territorio…”. Con la cercanía de las próximas elecciones a la comunidad autónoma vasca para el 21 de octubre, muchos trabajadores se preguntarán qué diferencia puede haber entre ‘el autogobierno’ de Patxi López y el de un futuro gobierno nacionalista que parecen augurar las encuestas.

Posteriormente, hemos podido ver durante el verano a los dirigentes de ELA y LAB argumentar a favor  de las reivindicaciones soberanistas, como el marco vasco de relaciones laborales. O también: “Ante los recortes, soberanía”, leíamos éste verano en pancartas con la firma de LAB.

En definitiva, nuevamente, vemos en esta convocatoria de huelga que sí hay alusiones directas a la política vasca y al soberanismo en particular, lo cual no favorece nuevamente la unidad de la clase obrera vasca. Desde Lucha de Clases defendemos como fundamental la máxima unidad efectiva de la clase trabajadora, sea nacionalista o no, frente a las contrarreformas propiciadas por los grandes empresarios y banqueros. Advertimos de que toda insistencia a la hora de separar a los trabajadores en base a divisiones nacionales es altamente nociva.

Creemos que sigue siendo equivocado el énfasis que hacen los compañeros de la mayoría sindical vasca en el “marco vasco de relaciones laborales” ¿Van a cambiar las condiciones laborales de los trabajadores vascos fundamentalmente con un gobierno nacionalista? No fue así en el pasado, y no va a serlo ahora. En última instancia, el sentido de las palabras del secretario de ELA: “Solo se puede apelar al autogobierno desde la soberanía real (…) Es una Huelga General para ‘marcar el territorio’…”, solo se puede entender como una apelación a una profundización en el soberanismo. En el marco de la comunidad autónoma de toda la UE con mayor autogobierno, para ser concretos, eso solo se puede entender como la apelación a una futura a la independencia.

Por supuesto, desde Lucha de Clases defendemos los derechos democráticos del pueblo vasco, incluido el derecho de autodeterminación. Pero, aquí y ahora, tratándose de los ajustes que soportamos la clase trabajadora, el problema es el capitalismo, no el español, sino el mundial. Irlanda se independizó de Gran Bretaña y eso no le ha impedido ser rescatada, Grecia también tuvo que recurrir al rescate, y la todopoderosa Alemania se tambalea, pues su principal fortaleza (la exportación de sus competitivos productos industriales de calidad) se convierte en debilidad con la sobrecapacidad industrial existente. Sus pedidos industriales han caído casi un 8%. Decenas de empresarios vascos externalizan sus empresas e invierten en China, mientras aquí cierran fábricas. Aquí, nuevamente, el recurso al “hecho nacional” al que recurren los dirigentes de ELA y LAB solo sirve para confundir a los trabajadores vascos. El problema no es vasco, y la solución no puede circunscribirse a Euskal Herria.

Qué estrategia seguir

El ataque sin precedentes que el gobierno ha realizado contra los trabajadores merece una respuesta contundente y eficaz, no para negociar migajas, sino para reconquistar lo que otras generaciones de trabajadores consiguieron.

Como hemos dicho anteriormente, a día de hoy y en las circunstancias actuales, de cara al 26S, lo mejor para la clase obrera vasca sería desfilar con una sola voz, una sola convocatoria y unas manifestaciones unitarias a las que deberían de haberse sumado las direcciones de UGT y CCOO, a pesar de todas las deficiencias originales en la convocatoria que hemos explicado.

Independientemente del seguimiento de la huelga el 26S es urgente tomar medidas efectivas para recomponer la unidad de acción entre los sindicatos. Si hay resistencias en ese sentido por arriba, entre las diferentes direcciones sindicales, creemos útil propiciar todos los lugares de encuentros posibles desde abajo que posibiliten la discusión compañera y amistosa entre todos los sindicalistas.

- Frente único de trabajadores, en base a la unidad de todas las organizaciones sindicales, con el fin de centrar todas las fuerzas en los mismos objetivos.

-Preparación de las huelgas mediante asambleas en los centros de trabajo, barrios etc. para explicar, dar participación democrática  a los trabajadores y que los trabajadores asuman y decidan después de un debate amistoso.

Creemos que, a nivel estatal, la principal responsabilidad a la hora de recomponer la unidad de acción recae en las direcciones de UGT y CCOO, pero todas las direcciones sindicales tienen su cuota de responsabilidad, como hemos explicado, para demostrar con hechos que se puede lograr esta unidad tan vital.

Es por todo esto que hay que ir bastante más allá de la Marcha a Madrid del 15 de septiembre y del Referéndum que pretende organizar la “Cumbre Social”. A estas alturas del conflicto son convocatorias insuficientes, dadas las agresiones a que nos enfrentamos.

En última instancia, el NO al referéndum que prepara la Cumbre Social es un NO contra la esencia del conjunto de la política del gobierno del PP. De lo que se trata es de sacar las conclusiones concretas del resultado del referéndum y, sobre todo, ponerlas en práctica.

Diego Cañamero, Secretario General del SAT andaluz, cuyas movilizaciones del verano han levantado la expectación y el apoyo de la mayoría del movimiento obrero organizado, señaló correctamente que lo que hacía falta era “acabar con el gobierno del PP”, reclamando la máxima unidad para ello de todas las organizaciones de la clase trabajadora.

Desde LUCHA DE CLASES pensamos que, a nivel estatal, en IU debemos tomar la iniciativa en este sentido, actuando de puente entre todas las organizaciones de la clase trabajadora para, como decía Cañamero, militante de IU, acabar con este gobierno.

La Cumbre Social ha sido un paso importante. Pero es necesaria la unión de todos los sindicatos de la clase trabajadora y partidos como IU que se movilizan contra el PP, creando un Frente de Izquierdas para este fin.

En primer lugar, la convocatoria de una próxima Huelga General de 48 horas es el siguiente paso más contundente después de la huelga general de 24 horas que hubo el 29 de marzo. Creemos que no basta con convocar una Huelga general más para responder a la siguiente agresión del Gobierno de Rajoy. Hay que planificar una respuesta continuada. Es por ello que desde UGT, CCOO, ELA, LAB, resto de sindicatos y el conjunto de organizaciones que componen la izquierda política enfrentadas a la política de la Troika (en Euskadi, BILDU e IU) y el resto de sindicatos de clase debemos planificar igualmente un plan de movilizaciones después de dicha huelga que posibilite finalmente la caída del PP. Para ello, igualmente, se requiere además de una alternativa política clara frente a los efectos de la crisis capitalista.