Movimiento Obrero
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A las doce en punto del mediodía del día 30 de enero las manifestaciones convocadas por la Carta Social iniciaban su marcha multitudinaria por las calles de las capitales vascas e Iruña-Pamplona. Simultáneamente, se celebraron manifestaciones en otras cuatro capitales comarcales como Eibar, donde la manifestación fue calificada de histórica, junto a Tafalla, Estella y Tudela. Según los sindicatos convocantes la asistencia fue de 50.000 en Bilbao, 35.000 en Donostia, 35.000 en Iruña-Pamplona y 25.000 en Vitoria-Gasteiz. Por la tarde se repitieron las manifestaciones con similar asistencia en las capitales y comarcas.

El carácter de estas movilizaciones fue muy combativo, llenas de jóvenes cabreados por el futuro sombrío que les ofrece esta sociedad, que ven cómo cualquier protesta contra ello tiene como respuesta la represión. Estos jóvenes vaciaron los institutos y la universidad y protagonizaron enfrentamientos con la Ertzaina, que reprimió los piquetes de huelga.

Los pensionistas, el movimiento vivo que llena las calles desde hace dos años y que atesora la experiencia de las luchas que fueron necesarias para arrancar los derechos económicos y sociales desde la transición y que ahora ven en peligro, estuvieron presentes. El impulso de los pensionistas fue decisivo a la hora de convocar esta huelga, único lenguaje que entienden los poderes económicos y políticos que quieren mantener el statu quo, enormemente beneficioso para sus intereses y ruinoso para el resto de la sociedad.

Miles de trabajadores en huelga marchaban exigiendo la derogación de la reforma laboral que ha recortado los salarios y derechos sociales en beneficio de los empresarios. Estas manifestaciones expresaron rotundamente la exigencia de cambiar las políticas sociales. Su objetivo se puede resumir en las palabras de advertencia del secretario general de ELA, Mikel Lakuntza, a los gobiernos vasco y navarro y al gobierno central: “Nuestra fuerza está en la calle, solo desde la calle y movilizándonos podremos abrir oportunidades que necesitamos para conseguir una sociedad mas justa”. “La gente corriente tiene sus problemas y esos problemas tienen nombre: pensiones insuficientes, precariedad, brecha salarial, vivienda… todos esos problemas no pueden estar fuera de la agenda política. Hace falta otra política y otro modelo social. No se puede mirar a la gente con las gafas de la patronal”. También en su intervención advirtió al gobierno español, “No nos vale la música, queremos letra, queremos compromisos claros, es imprescindible derogar la reforma laboral y de pensiones”.  Garbiñe Aramburu, secretaria de LAB emplazó a la patronal y al gobierno a atender las necesidades sociales: “Tanto a gobiernos como a las patronales les damos dos meses de plazo para que respondan afirmativamente a nuestras reivindicaciones”, dijo. Si no lo hacen, “nos volverán a encontrar en la calle”, “Verán florecer una primavera en lucha, una primavera roja”, afirmó.

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La huelga general tuvo un impacto importante. A pesar del trabajo sistemático del piquete pro-patronal, que no ha cesado de recordarnos lo bien que vivimos en Euskadi, con “los salarios mínimos más elevados del estado, las pensiones más altas y políticas sociales desarrolladas”, lo que hacía irresponsable la convocatoria.

Lo que la patronal no dice es que el 1% de los más ricos en Euskadi acumula tanta riqueza como el 43% de la población; tampoco dice, que los salarios medios netos de los jóvenes menores de 30 años, son 900€/mes; y se le olvida decir, que una cuarta parte de los demandantes de RGI (Renta de Garantía de Ingresos), son pensionistas.

A este piquete se han sumado, salvo EH Bildu, todos los partidos (Podemos incluido) y los sindicatos UGT, CCOO, CGT con argumentos absolutamente penosos e inconsistentes como que, ya tenemos gobierno que va a resolver nuestros problemas y que la huelga general tiene un objetivo electoral. Esas excusas nos muestran que su ojos no ven las necesidades de las familias trabajadoras.

La huelga tuvo la mayor incidencia en Gipuzkoa, según los convocantes, con la CAF en sus centros de Beasain e Irun, Jaso, Irizar, ABB Niessen, JMA, Elay, Indar Bellota, GKN Legazpi, Sapa, Murias, Arcelor Mittal de Olaberria y Bergara como centros industriales mas importantes.  En Bizkaia, Lucart, Ormazabal, Onduline, Tecnichapa, Cementos Lemona, Eika, Zikautxo, Gestamp, Cie automotive, Aludium. En Navarra Magotteaux, Aceros moldeados, Guerra hermanos, Sarriopapel, Cementos Portland, Arcelor Lesaka, Funvera, Savera. También en el gran Bilbao empresas como Eldu, Construcciones Olabarri, Lucart, Tecnia, Navacel, Lamincer, Arisawa, Mesa, Arteche. En Araba, Condesa, Inauxa, Amurrio ferrocarril, Envases metalúrgicos, Jez, Auria, SDA, Laminaciones Arregui, Guardian, Sidenor Legutio, Arcelor Agurain, Froneri, Eurocam. En el área metropolitana de Pamplona: Lacteos, Perfil en Frio, Uscal Argal, Kybse, VW Navarra, Faurecia Orkoien, Tecnoconfort, Videcart. Este fue el impacto en la industria, según el informe que ha difundido ELA.

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En el resto de sectores, algunos centros comerciales como Eroski de Garbera en Donosti, no abrieron y se sumaron por segunda vez a una huelga en su historia, y en Bizkaia y Gipuzkoa muchas de las grandes superficies han cerrado. En los servicios públicos, los transportes funcionaron con unos servicios mínimos totalmente abusivos. Lo mismo en sanidad, sin embargo, en atención primaria la incidencia de la huelga ha sido muy alta. 

En la administración pública en Gipuzkoa decenas de Ayuntamientos cerraron sus puertas. En la escuela pública el paro ha sido de un 65% en Euskadi y los servicios mínimos han impedido la huelga en Navarra. El 80% de las escuelas infantiles ha parado y el 90% de las Ikastolas.  La Universidad del País Vasco y la Universidad Pública de Navarra se han cancelado las actividades y también en la universidad de Mondragón han cerrado las facultades de Empresariales y Ciencias Sociales. En la radio y TV vasca solo funcionaron los informativos y programas grabados. Los sindicatos convocantes han denunciado el acoso, las prohibiciones, las multas y trabas que la Ertzaintza y otros cuerpos policiales aplicaron contra los participantes en la huelga general.

La Huelga general  fue importante, también fue desigual en su incidencia. El autoritarismo, la división sindical, la precariedad, la atomización empresarial son poderosas herramientas que impiden y dificultan el derecho de huelga. En Euskadi, en nuestra Arcadia feliz según el gobierno vasco, el 35% del empleo en la administración pública es eventual y el 40% en Osakidetza-Servicio Vasco de Salud. En Navarra el empleo público precario es del 37%. Una auténtica vergüenza y una enorme limitación de los trabajadores para  ejercer sus derechos y vivir su propia vida. Otro elemento a considerar es la dificultad de ejercitar los derechos laborales en empresas muy pequeñas, el 97% de las empresas son menores de 50 trabajadores y el 85% son menores de 10, y en este tipo de empresas la precarización y la ausencia de derechos es mayor. Tengamos en cuenta los bajos salarios, y entenderemos que secundar una huelga es un derecho que muchas personas no se pueden permitir.

Por esa causa, despreciar como ha hecho el gobierno vasco y la patronal esta movilización, minimizando su alcance es cerrar los ojos a un malestar social evidente, a unas necesidades sociales sangrantes. Las grandes manifestaciones de ayer suponen un mazazo social, son el primer paso en el despertar del león dormido de la clase obrera que se despereza y que exige. Despreciar a los trabajadores, transmitirles como hizo en sus declaraciones el portavoz Ercoreka de que pierdan toda esperanza de que la movilización pueda cambiar un milímetro en los presupuestos, demuestra el carácter de este gobierno que como bien dice el secretario general de ELA ve la realidad con las gafas de la patronal.

Al final de la gran manifestación de Bilbao  sonó la internacional, el gran canto de hermandad y de lucha, los pensionistas en primera fila cantaban emocionados comprobando cómo su objetivo de sumar a la lucha a la clase obrera y a todos los sectores sociales había dado un gran paso adelante.