El 22 de junio la plantilla de Mercedes Benz ha secundado de forma prácticamente total la huelga convocada unilateralmente por UGT y CCOO y a la que se han sumado ELA, LAB y ESK, con la consigna central de “6ª noche No!/ 6. Gaua ez!”

El Gobierno ha salido al paso de las estadísticas de empleo del pasado mes de abril para celebrarlas de manera triunfalista. El mensaje de la vicepresidenta segunda, ministra de trabajo y líder de Unidas Podemos, Yolanda Díaz, es que ya tenemos las primeras evidencias del éxito de su reforma laboral. Sin embargo, la palabra más repetida, no por marxistas, sino por analistas reformistas de estadística y derecho laboral es cautela.

Los días 5, 12,18 y 19 de mayo los trabajadores del metal se lanzaron a la huelga para luchar por un convenio digno con un seguimiento masivo que paralizó la mayoría de las empresas del sector. Este convenio afecta a más de 16.000 trabajadores que operan en Astilleros, Automóvil, Aeronáutica, Aluminio, etc.

Decenas de trabajadores se concentraron el martes 14 de junio a las puertas de la Base Americana de Morón de la Frontera (Sevilla) ante el anuncio de un nuevo despido masivo por parte de la multinacional KBR, actual empresa adjudicataria de los servicios de ingeniería civil, apoyo logístico, salud e higiene industrial de la base.

Hemos visitado a los trabajadores de la empresa multinacional canadiense Linamar, en la factoría de Vitoria-Gasteiz, están en huelga indefinida ante la pretensión patronal de congelar sus salarios y empeorar las condiciones de trabajo. He aquí el testimonio de una lucha ejemplar.

La cerrazón patronal a la negociación de convenios satisfactorios para los trabajadores no se circunscribe a las empresas más pequeñas o de sectores periféricos. Las grandes empresas industriales también se ven afectadas, como en el caso de Mercedes Benz, lo que ha obligado a los obreros de Mercedes a tomar el camino de la lucha para responder a la provocación patronal.