Análisis Político
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Estas últimas semanas, coincidiendo con el agravamiento de las restricciones sanitarias en distintas partes del país, hemos sido testigo de las numerosas cargas policiales, especialmente en diferentes localidades de Euskal Herria: Mungia, Getxo, Santurtzi, Pasaia, Donostia… Cabe destacar esta última, pues el pasado 20 de enero se celebró el día de San Sebastián.

No es la primera vez que ocurre esto, ya que el 12 de diciembre, cuando reabrió la hostelería, entre otras medidas, la Ertzaintza acorraló a varios jóvenes en la plaza Trinidad de la Parte Vieja y alegó que estaban haciendo botellón, pese a que los jóvenes lo negaron rotundamente, según la Asamblea de Jóvenes de la Parte Vieja (Alde Zaharreko Gazte Asanblada). De nuevo, la Ertzaintza llevó a cabo varias operaciones similares los días 16 y 17 de enero, en los cuales los antidisturbios se plantaban en la misma plaza entre las 20:00, hora de cierre de la hostelería, y las 22:00, hora del toque de queda, y cargaban contra los jóvenes de la parte vieja para después acusarlos de incumplir las medidas sanitarias. Especialmente, la de hacer botellón en la calle, puesto que el Departamento de Seguridad de Lakua justificó cuatro detenciones con el argumento de que había “multitud de personas con intención de realizar botellón”, acusándoles de haber respondido a la actuación policial de manera supuestamente agresiva.

Precariedad y futuro incierto para los jóvenes

Está claro que hay un sentimiento de frustración e ira entre la juventud, que se rebelan ante la incertidumbre en el futuro, la precariedad y los bajos salarios. Según datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) publicados en el último trimestre de 2020, tenemos en Euskadi un 42% de paro juvenil; los que trabajan, más del 55% son precarios y con salarios netos que no superan los 900€ al mes. Como resultado, solo el 17,3% de los que tienen menos de 30 años están emancipados.

Más cargas policiales

Tras estas cargas policiales violentas, la asamblea del barrio convocó una manifestación para el día 23 de enero pero, por si fuera poco, la policía provocó más disturbios antes de dicha manifestación. El 20 de enero, día festivo para los donostiarras, se acumuló gente en varias zonas de la Parte Vieja. La respuesta de la Ertzaintza, después de que los municipales intentaran descongestionar la zona, fue enviar numerosos antidisturbios por todo el barrio.

Su actuación fue violenta y totalmente desproporcionada. Seguramente, un par de avisos de los municipales habría bastado para dispersar a la multitud. En lugar de eso, hubo varias detenciones y cargaron con balas SIRX, que pueden fracturar el cráneo a 40m de distancia, y con las SIR, que lo fracturan a 15m. En un vídeo que se viralizó en redes, se oye claramente la orden de “tirar a dar” de los ertzainas antes de cargar. Consecuencia clara de esto fueron varios heridos, entre ellos Nahuel Gómez, un joven que al salir del trabajo recibió un pelotazo y tuvo que ser hospitalizado con la mandíbula rota según relató a NAIZ, apenas dos días después del penoso cierre del juicio de los ertzainas que mataron por un pelotazo a Iñigo Cabacas en 2012.

Represión ante su ineficacia política

No es casualidad este incremento de cargas policiales: son el mecanismo represivo del gobierno para tapar la ineficacia de las medidas contra el COVID y para culpar a los jóvenes de su incompetencia y desviar la atención de sus responsabilidades. Tampoco es casualidad que se hayan ofertado 700 nuevas plazas de OPE para los cuerpos policiales y que decidan “invertir” unos 4 millones de euros en hacerse con 53 nuevos furgones blindados antidisturbios, en lugar de invertirlo ámbitos esenciales como el sanitario, en el que escasean los recursos por los recortes.

Relato opuesto de los hechos

Por un lado, tanto el Partido Nacionalista Vasco (PNV/EAJ) como el sindicato de la Ertzaintza (ESAN) tachan a los jóvenes de irresponsables y agresivos, como también los principales medios de comunicación. Por otro lado, hay una amplia capa de ciudadanos que se sumó a la multitudinaria manifestación del sábado. Es más, el colectivo Piztu Donostia y EH Bildu también denunciaron la violencia policial.

Los jóvenes queremos desarrollarnos como seres humanos plenos, ¡necesitamos un futuro, no represión!

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