Análisis Político
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Desde el inicio de la pandemia el gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por Díaz Ayuso, ha mostrado no solo la ya histórica política del PP en Madrid encaminada a la privatización y desmantelamiento de servicios públicos, sino una alarmante incompetencia y desvergüenza que ha ido escalando más y más.

Las políticas del PP en Madrid han provocado incredulidad y desasosiego a unos niveles exagerados hasta para esta formación, donde tras el paso de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes los estándares ya eran altísimos.  Resulta conveniente pararse a listar las grandes hazañas de la presidenta de la Comunidad en apenas unos meses para darse cuenta de la magnitud de lo que estamos hablando.

Vimos cómo durante dos meses enteros los alumnos beneficiaros de becas comedor, es decir, aquellos de familias perceptoras de la Renta Mínima de Inserción (RMI), se alimentaron con menús de Telepizza y Rodilla. Descubrimos también en mayo que la presidenta llevaba desde marzo alojándose en un apartamento de lujo de la cadena Room Mate, gracias a una jugosa oferta realizada por el empresario Kike Sarasola a un precio muy inferior del real. Fue en mayo también cuando Ayuso se quejaba de no poder pasar de fase, mientras prometía un refuerzo de los centros de salud de atención primaria y la contratación de rastreadores. La realidad a la que se enfrenta Madrid hoy es que apenas se han contratado a 210 rastreadores, mientras que según estándares internacionales deberían ser 1.206. Cabe recordar que en agosto se pidieron rastreadores voluntarios a través de la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente se hizo público que se adjudicaba un contrato al Grupo Quirón para la contratación de 22 rastreadores (incluidos en la cifra previamente mentada de 210) durante tres meses, con un presupuesto que implica casi 3.000 euros por mes y rastreador. La situación de los centros de atención primaria nunca llegó a volver a la normalidad en la región, y a día de hoy es casi imposible contactar con los mismos.

La lista de despropósitos no ha parado de aumentar y ahora nos encontramos con la vuelta a las aulas en un momento en que la propagación del virus más se ha recrudecido. Aparte de la espera hasta el último momento (25 de agosto) para realizar un plan de vuelta a las escuelas, la puesta en práctica de la medida de realizar test masivos ha devenido en desastre. En la noche del martes 1 de septiembre los docentes recibieron cita para la realización de test serológicos, citas que empezaban el mismo miércoles 2 por la mañana. El absoluto descontrol existente se ha manifestado a través de la difusión de los datos personales de casi 17.000 docentes, incluyendo nombre y lugar y fecha de los test a los que deben presentarse. Como colofón, se han tenido que suspender el mismo miércoles las pruebas serológicas por las aglomeraciones que se han formado, y Ayuso ha declarado que “probablemente todos los niños se contagien a lo largo del curso”. Por supuesto, las pruebas que debían realizarse y que se han anunciado en el último momento han sido adjudicadas a la empresa privada Ribera Salud.

Esperar que la oposición, encabezada por Gabilondo en el PSOE, haga algo ha quedado totalmente descartado en la Comunidad. Tampoco podemos esperar que la solución venga del gobierno central, que acaba de anunciar que no habrá bajas para progenitores de niños que tengan que guardar cuarentena con PCR negativa. Sólo puede haber solución a través de la movilización de la población. Los sanitarios y educadores de Madrid están dando pasos en esta dirección, como las huelgas organizadas por los MIR en julio o las próximas convocatorias de huelga y movilizaciones del sector docente. La clase obrera debe posicionarse con los y las profesionales de ambos sectores. Madrid es ya la región con más casos de COVID en toda Europa, hemos sido testigos de una de las peores tragedias en nuestro entorno por la pandemia, con enormes cifras de fallecidos en residencias y la saturación de hospitales. Tenemos que movilizarnos y apoyar las próximas huelgas en educación, hacer caer al gobierno de Ayuso con la única arma real con que contamos la clase obrera: la solidaridad y la capacidad de parar el sistema.

Las distintas convocatorias por parte del cuerpo docente y estudiantil en Madrid empiezan con una manifestación el 5 de septiembre organizada por Marea Verde (18:00 horas en Atocha), huelga los días 16, 17 y 18 de septiembre convocada por el Sindicato de Estudiantes y finalmente la huelga oficial de docentes en Madrid el 22 y 23 de septiembre, convocada por los sindicatos CCOO, UGT, CGT y Stem. Desde Lucha de Clases pedimos máxima solidaridad con estas convocatorias y a la vez manifestamos que deberían unificarse todos los frentes de lucha abiertos en el cuerpo docente y estudiantil, con el fin de poder aunar esfuerzos y lucha ante el enemigo común.

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