Análisis Político
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La campaña de las elecciones andaluzas arrancó con un terremoto en forma de barómetro del CIS, según el cual el 2D se produciría un empate PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía, por detrás de un PSOE que se mantiene en cabeza con relativa comodidad. El sondeo también augura la entrada de Vox en el Parlamento de Andalucía con un escaño por la provincia de Almería, lo que está generando no pocos lamentos.

Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo en el arranque de campaña / Foto: José Camó

Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo en el arranque de campaña / Foto: José Camó

La derecha y la reacción no pasarán en Andalucía

Pero sin duda los datos más destacado de esta encuesta son el retroceso de la derecha, con un empate entre PP y C’s (que juntos obtendrían menos escaños que el PSOE) y sobre todo el resultado que prevé para Adelante Andalucía, que mantendría los veinte escaños de Podemos e IU y se colocaría como segunda fuerza por el desplome del PP. Esto es sólo una encuesta, pero contrasta con el ambiente de pesimismo y escepticismo que había cundido en los últimos meses en torno a las posibilidades de la izquierda en estas elecciones y a la supuesta derechización de la sociedad. 

En efecto, la victoria de Bolsonaro en Brasil, el ruido mediático en torno a Vox y el discurso cada vez más ultra de PP y C’s han hecho cundir el pánico entre los activistas y las direcciones de la izquierda. Sin embargo, hitos como la gran manifestación antifascista del 9 de octubre en Valencia, la pujanza del movimiento republicano en Madrid (con consultas organizadas en barrios y municipios de la Comunidad el mismo día 2 de diciembre) y todos y cada uno de los sondeos sobre Andalucía, demuestran que las bases de la reacción en el Estado español son limitadas y que, en cambio, las reservas de apoyo de la izquierda son mayores de lo que se piensa. De lo que se trata es de movilizar esas reservas con un programa y una dirección conscientes.

Adelante Andalucía, en remontada

Teresa Rodríguez valoró los datos del CIS con prudencia, afirmando que estos demuestran que Adelante Andalucía no tiene techo y que la campaña va a ser crucial. Coincidimos plenamente con esta afirmación. La izquierda llegaba a estas elecciones en una situación compleja. IU ha recuperado cierta estabilidad e iniciativa tras la aguda crisis provocada por el cogobierno con el PSOE, mientras que Podemos se ha estancado por su debilidad política y organizativa y sus espectaculares luchas internas. Esto, sumado a la presencia testimonial de supervivientes del Partido Andalucista, hacía aparecer a Adelante Andalucía más como una unión de debilidades que como una unión de fuerzas. Sin embargo, la precampaña ya ha demostrado que la expectativa en torno a Adelante Andalucía y a la dupla Teresa Rodríguez – Antonio Maíllo es alta, especialmente entre la juventud. En efecto, en esta precampaña la confluencia ha protagonizado actos masivos en Morón de la Frontera, Córdoba, Algeciras y, destacadamente, Granada, con una gran presencia de jóvenes.

Esta movilización demuestra, en lo concreto, la necesidad de la confluencia, más allá de las dificultades que ha encontrado en su gestación, e incluso del resultado final. La idea de la unidad entre las dos principales fuerzas a la izquierda del PSOE ha encontrado una plasmación concreta en Adelante Andalucía y, especialmente, en la dupla Rodríguez – Maíllo. En la precampaña, los discursos de ambos han girado en torno a las propuestas de banca pública, “nuevo modelo productivo” para luchar contra la precariedad y el subdesarrollo, reversión de privatizaciones en los servicios públicos recuperando la gestión directa… etc. En efecto, en la última legislatura de Susana Díaz se han políticas de recortes y privatizaciones de la Junta, que han afectado a la sanidad y la educación. En los últimos años se han transferido masivamente a empresas privadas la gestión de comedores, limpieza, gestión de historiales clínicos, mantenimiento, etc. en hospitales y colegios de Andalucía. 

Insatisfacción popular con la política del PSOE-A

Por otra parte, los recortes en sanidad han provocado un aumento de las listas de espera, el cierre de camas en verano y el caos en urgencias por las medidas de “fusión hospitalaria”, revertidas en parte tras las grandes movilizaciones de 2016 y 2017. Y no sólo los profesionales y los usuarios de la sanidad se han movilizado durante esta legislatura; también lo ha hecho la comunidad educativa, los bomberos, los trabajadores del Infoca, etc. La política liberal del PSOE-A, apoyada por Ciudadanos, ha encontrado una respuesta cada vez mayor en la calle, y esto ha hecho aún más patente la necesidad de una alternativa de izquierdas al PSOE en la Junta.

Las propuestas y el discurso de Rodríguez y Maíllo se alimentan y conectan con esta capa de trabajadores movilizados y con la juventud que está buscando una alternativa de izquierdas al régimen del 78. Si Rodríguez y Maíllo mantienen este discurso y este tono en la campaña, pueden entusiasmar a su base social e incluso pueden ensancharla, apelando a los indecisos y a los desencantados del PSOE. Como dice la compañera, la campaña va a ser crucial, y esta no es una campaña cualquiera; llega en el momento más bajo del régimen del 78, con un gobierno central enormemente precario, con la monarquía más cuestionada que nunca y con una derecha dividida y radicalizada, de la que Vox no es más que su expresión más cruda y desacomplejada.

Estas elecciones llegan tras años de raquítico crecimiento económico que, en Andalucía, han aumentado la desigualdad y la precariedad laboral, que ronda el 36%. En el segundo trimestre de este año, la tasa de paro en Andalucía era del 23%, con un 47% de paro juvenil. De los quince barrios más pobres de todo el Estado, diez son andaluces (y siete de ellos de la ciudad de Sevilla). En torno al 42% de la población andaluza está en riesgo de pobreza y exclusión social. Sólo en 2017 se ejecutaron en Andalucía 10.437 desahucios, el 17% de todos los desahucios del Estado español. El fracaso escolar estaba en el 23% en 2016. Sólo en lo que llevamos de año, Andalucía concentra el 21% de las víctimas de violencia machista en todo el Estado. Son las cifras de una verdadera emergencia económica y social a la que hay que dar una respuesta de izquierdas.

Votar a Adelante Andalucía

Desde la corriente marxista LUCHA DE CLASES llamamos a votar a Adelante Andalucía el 2 de diciembre para avanzar en esta alternativa. Un avance, una victoria incluso, de Adelante Andalucía en estas elecciones abriría un escenario completamente nuevo, profundizaría la crisis del régimen y aumentaría la confianza de las capas avanzadas de la clase trabajadora, frente a la pretendida pujanza de las derechas y a la parálisis que propone el PSOE.

Un programa de izquierdas para gobernar Andalucía pasa, en efecto, por revertir todas las privatizaciones, y también por ensanchar los servicios públicos acabando con los conciertos sanitarios y educativos; así mismo, un “nuevo modelo productivo” para Andalucía pasa insoslayablemente por la reforma agraria y por defender la nacionalización de los sectores decisivos de la economía. Aún sin tener las competencias para llevar a cabo nacionalizaciones clave, un gobierno andaluz que defendiera y movilizara por un programa como éste sería un faro para la clase trabajadora y las capas medias del conjunto del estado que quieren un cambio decisivo en sus condiciones de vida, y supondría un golpe mortal a la demagogia reaccionaria de las derechas de viejo y nuevo cuño.

Fortalecer la organización popular

Aun sin recoger todo esto, la puesta en práctica del programa de Adelante Andalucía, en palabras de la propia Teresa Rodríguez, supondría un enfrentamiento directo con la oligarquía. Hay que sacar todas las conclusiones de esto. Un gobierno de la izquierda en Andalucía podría ser la punta de lanza de la izquierda en todo el Estado si encara valientemente ese enfrentamiento con la oligarquía. La movilización social que ha impulsado a Adelante Andalucía no puede quedarse en las cuatro paredes del Parlamento. El avance, la victoria incluso, de Adelante Andalucía tiene que servir para impulsar y unificar todas las luchas de los últimos años y para desarrollar la organización popular para encarar el inevitable enfrentamiento con la oligarquía.

De lo que se trata es de convertir ese ambiente en organización. El mes de diciembre está lleno de convocatorias por la república, consultas republicanas y otras iniciativas, incluyendo la manifestación convocada por la Plataforma 4D el 6 de diciembre en Granada. En cualquier caso el régimen del 78 no va a tener un cumpleaños tranquilo, hagamos que estas elecciones andaluzas sean el principio de su final.