Análisis Político
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La aprobación del PEF (Plan Económico Financiero) en el pleno municipal del Ayuntamiento de Madrid el pasado 18 de diciembre confirma definitivamente el giro a la derecha de la propuesta reformista de izquierda con la que Ahora Madrid se presentó a las elecciones de 2015. A esto se suma, que dicho plan fue aprobado con los votos de los 21 concejales del Partido Popular, mientras que PSOE y Cs aprovecharon la ocasión para votar en contra y en un giro oportunista, situarse en contra de los recortes a nivel municipal. En el caso de la coalición gobernante, Ahora Madrid, se ausentaron en la votación hasta seis concejales pertenecientes al ala izquierda (IU, Anticapitalistas, Ganemos). La culminación definitiva del giro fue el cese del concejal de Hacienda, Carlos Sánchez Mato, por oponerse a la estrategia derrotista ante Montoro de la alcaldesa.

carmena sanchez matoEl núcleo dirigente cercano a Manuela Carmena de Ahora Madrid llevaba ya tiempo dando muestras de debilidad y pactismo con la derecha y los sectores oligárquicos. El equipo de tendencia tecnocrática y burocrática, liderado por Marta Higueras y Luis Cueto Álvarez de Sotomayor (el que ha sido denominado incluso “alcalde en la sombra”) ha terminado por imponer una política basada en los límites de la gestión de lo existente, es decir, la gestión de las miserias del capitalismo a nivel municipal, acabando definitivamente con las esperanzas de transformación social que tantos militantes y votantes de Ahora Madrid habían depositado en dicha coalición. La actitud de sumisión ante las guerras culturales planteadas por la derecha, el impulso a los grandes proyectos urbanísticos de la oligarquía madrileña o el apoyo explícito a la oposición burguesa de Venezuela venían siendo ya una muestra de la dirección tomada por este sector (véase el artículo “Ahora Madrid, los límites del reformismo municipal y la tensión generacional con la Cultura de la Transición”). Una vez que desde el Partido Popular vieron que Carmena y su equipo más cercano iba claudicando, se abrió la puerta a que esta tendencia fuese cada vez a un mayor nivel. Y de los hechos más simbólicos o culturales, directamente pasaron a la cuestión material, el presupuesto municipal, clave entre los logros de los que ha presumido el equipo de gobierno de Ahora Madrid en los últimos dos años. 

El Plan Económico Financiero y el cese de Sánchez Mato

La gestión económica, llevada a cabo por Carlos Sánchez Mato, en este caso del sector más izquierdista de la coalición, se ha caracterizado por un reformismo de izquierda, con expansión del gasto municipal y reducción de la abultada deuda dejada en herencia por un cuarto de siglo de gobiernos municipales del Partido Popular. De hecho, las cifras de esta gestión económica probablemente se contaban entre los mayores logros con los que Ahora Madrid podía satisfacer a su electorado. No obstante, con el paso del tiempo se olvidaron las promesas de auditoría de la deuda municipal y reestructuración e impago de aquella declarada ilegítima, confirmando ya la asunción de los límites de la gestión municipal bajo la legislación neoliberal del régimen del 78. En este contexto, el ministro de Hacienda y Función Pública del Gobierno central, Cristóbal Montoro, amenazó con intervenir las cuentas municipales (tras varios intentos en dicho sentido) a primeros del pasado mes de noviembre, en el contexto de la aplicación del artículo 155 en Catalunya. Esta política evidencia la deriva involucionista del régimen del 78 a todo aquello que desde lo institucional intente salirse de lo marcado por los grandes poderes capitalistas a través de la reforma del artículo 135 de la Constitución en 2011 y la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que impone la austeridad neoliberal a todas las Administraciones.
Ante estas amenazas, el sector carmenista de Ahora Madrid ha decidido definitivamente claudicar y someterse a las imposiciones, con un claro paralelismo a nivel municipal con lo ocurrido con el expresidente del Gobierno español Rodríguez Zapatero en 2010 o Syriza en Grecia en 2015. Los argumentos una vez más se repiten, volviendo de nuevo a mostrar el falso dilema de la elección entre lo malo y lo peor, en una enésima versión del thatcheriano TINA (“There is no alternative”) que tantas veces la izquierda reformista ha utilizado, además obviamente de las derechas.

El Plan Económico Financiero (PEF) aprobado por el pleno municipal supone un recorte de 500 millones de euros con respecto al presupuesto de 2017, que se concentran en el apartado de inversiones previstas. El objetivo del Ministerio de Hacienda es, por un lado, destinar el superávit del Ayuntamiento de Madrid a enjugar el déficit general del Estado y, fundamentalmente, atacar a la línea de flotación del proyecto de Ahora Madrid, y por extensión de los “Ayuntamientos del Cambio”, congelando las inversiones prometidas especialmente en los barrios más humildes de la capital, como Villaverde.

La aprobación del PEF ha contado con el completo respaldo de las direcciones madrileña y estatal de Podemos, cuya identificación con el equipo de confianza de la Alcaldesa es total, especialmente después de las primarias de Madrid en las que se ha impuesto la “lista de unidad” con Julio Rodríguez a la cabeza. Los compañeros argumentan que el PEF no conlleva recortes sino que es un instrumento para poner fin a la intervención del Ayuntamiento por parte de Hacienda, así como para desbloquear las cuentas. Pero, como dice el compañero Eduardo Garzón, la comparación entre las partidas de gasto hay que hacerla con respecto a lo presupuestado y no a lo ejecutado en 20171.

El carácter político de las condiciones que Hacienda exigía a Madrid, ha quedado en evidencia tras el dictamen de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que señala que "Madrid ha elevado su contribución al superávit acumulado de las entidades locales y han reducido su deuda en los últimos años", por lo que no se entiende la intervención de las cuentas municipales por parte del Ministerio.

Los compañeros de Podemos quieren hacer creer a los simpatizantes y votantes de Ahora Madrid que la oposición de buena parte del grupo municipal al PEF se debe a maniobras fraccionales de IU y Ganemos, que estarían buscando posicionarse de cara a las próximas elecciones municipales. Pero basta echar un vistazo al contenido del PEF y basta tener en cuenta cómo éste se ha aprobado para darse cuenta de que eso está lejos de la realidad. El plan al que se han opuesto Sánchez Mato ha sido llevado a pleno con una premura inusual tras negarse la Alcaldesa a someterlo a la opinión de las bases de Ahora Madrid, en una consulta que pidió IU y a la que la Alcaldesa, con el apoyo de Podemos, se negó. La destitución de Sánchez Mato es el resultado de su oposición a esta medida antidemocrática y al contenido de un PEF que supone una auténtica claudicación ante las presiones de la derecha y el aparato del Estado.

Esta posición y este discurso suponen una frustración y traición a las esperanzas que se abrieron con las movilizaciones del 15-M de 2011, que intentaban abrir el camino frente a un régimen político bipartidista que es incapaz de dar salidas. Precisamente, en base a esa situación se fue abriendo el espacio de PODEMOS y las candidaturas municipales ciudadanas, que planteaban una alternativa electoral a la izquierda frente a PP-PSOE. Seis años después y con la decisión de Carmena básicamente se vuelve al punto de partida, dejando tras de sí desencanto.

Y lo más grave, no es solo esto, es el hecho de que las presiones de la derecha son aprovechadas por la alcaldesa para ir moldeando Ahora Madrid hacia sus posiciones y así ir desplazando a los sectores más críticos y a la izquierda, acabando progresivamente con la pluralidad que en los inicios tenía la candidatura. Si la falsa polémica de los “titiriteros” alimentada por el régimen y sus medios de comunicación sirvió para que cesara a Celia Mayer de sus responsabilidades en el área de cultura, las imposiciones de Cristóbal Montoro han servido para que Carmena haya cesado a Carlos Sánchez Mato. Como se puede ver, el Partido Popular, desde la oposición logra moldear al equipo de gobierno municipal para así acabar con aquellas personalidades situadas en posiciones políticas más rupturistas y transformadoras, y salvar así las grandes operaciones urbanísticas de la oligarquía (Operación Chamartín o la torre de Villar Mir, entre otras) en concertación con Carmena y su burocracia de confianza.

Por supuesto que había alternativas al PEF. Se podrían haber esperado al cierre del ejercicio de 2017 o se podrían haber prorrogado los presupuestos de 2017, a la espera de la resolución de las denuncias interpuestas por el Ayuntamiento contra el Ministerio de Hacienda por esta intervención irregular. Y, lo más importante, se podía haber movilizado a la base social de Ahora Madrid para defender su Ayuntamiento frente a la injerencia del gobierno del PP, organizando asambleas para explicar la gestión económica y para recabar propuestas de la base y preparando movilizaciones. Nada de esto se ha hecho, la mayoría de Ahora Madrid ha decidido claudicar sin dar la batalla.

La movilización vecinal y las tareas de la izquierda de Ahora Madrid

Ante el final de las esperanzas de transformación que muchos depositaron en Ahora Madrid, los sectores de izquierda, vecinales y movimientos sociales se están reorganizando para abrir de nuevo la posibilidad a un verdadero proyecto transformador en lo municipal. Así, tenemos iniciativas como las de “Madrid No se Toca” que viene organizándose en los barrios en los últimos meses para plantear alternativas a la aceptación del marco neoliberal y mantener activa la lucha contra la austeridad que fue precisamente uno de los grandes motivos que llevaron a Carmena a la alcaldía.

plataforma madrid no se toca

Tras dos años y medio de gestión municipal, las estructuras democráticas de Ahora Madrid están vacías, dado que muy pronto dejaron de contar para la mayoría del equipo de gobierno, como se demostró en la tramitación del PEF. Podemos ha cerrado filas con la Alcaldesa, especialmente tras su última Asamblea Ciudadana Municipal y la elección de Julio Rodríguez, y ha trazado una raya entre ellos y el equipo de la Alcaldesa y los sectores más a la izquierda del grupo municipal (especialmente Ganemos Madrid). La intención de la alcaldesa de elaborar la lista para las municipales de 2019 sólo con sus afines y sin primarias abiertas cuenta con el respaldo de la dirección de Podemos, renunciando con ello a una de las señas de identidad del partido desde sus inicios. En un primer momento, la dirección de Podemos trató de ganar a la dirección de Izquierda Unida para sus posiciones, pero el contenido del PEF y los ceses de Carlos Sánchez Mato y Eduardo Garzón han abierto una crisis entre IU y Podemos que puede tener importantes implicaciones a nivel estatal.

En estas condiciones, parece inevitable que IU, Ganemos y Anticapitalistas se vean empujados fuera de Ahora Madrid en las próximas municipales. En esto tenemos que ser absolutamente claros: la responsabilidad última de cualquier ruptura recae en aquellos que han claudicado frente a las presiones de la derecha y que sistemáticamente han marginado y enfrentado al ala izquierda del movimiento. Nadie desea una ruptura de Ahora Madrid, pero esta no se va a evitar con llamamientos a la “lealtad” sobre la base de apoyar las decisiones de la Alcaldesa y su equipo de confianza, decisiones que está demostrado que minan la base de apoyo de Ahora Madrid y contradicen totalmente el programa y el impulso constituyente que llevaron a Carmena a la alcaldía.

Ante esta perspectiva, el ala izquierda de Ahora Madrid tiene que organizarse: IU, Ganemos Madrid, Anticapitalistas y los movimientos sociales tienen que elaborar una plataforma conjunta que salvaguarde lo mejor del programa original de Ahora Madrid y someterla al movimiento, organizando y extendiendo asambleas vecinales como la que tuvo lugar en Villaverde el martes 19 de diciembre, para organizar en torno suyo a todo lo vivo y vibrante del movimiento obrero, juvenil y vecinal de Madrid que no quiere ni por asomo el retorno del PP a la alcaldía en 2019, retorno que la rendición de Ahora Madrid está facilitando.

Ante el giro conservador de Carmena, hay que levantar una alternativa que mantenga el proyecto por un modelo de ciudad para la clase trabajadora, que ponga fin al poder y las imposiciones de las oligarquías y que constituya un núcleo de resistencia frente al régimen del 78, manteniendo así viva la energía del cambio político, social y cultural que se inició con las movilizaciones de 2011. Como ha dicho la concejala Rommy Arce: “No hemos venido a gestionar miserias con honestidad, debemos afrontar la confrontación política con Montoro con valentía”.

1 Eduardo Garzón, economista de Izquierda Unida, formaba parte del equipo de Carlos Sánchez Mato y fue también destituido por Manuela Carmena por su oposición al PEF, ahondando aún más la brecha entre IU y el equipo de la Alcaldesa.