La sentencia del caso de “La Manada” ha llenado las calles de indignación y rabia. El tribunal ha absuelto a los acusados del delito de “agresión sexual” y los condena a 9 años de prisión por abusos sexuales por la ausencia de violencia e intimidación. Una sentencia escandalosa que establece en sus hechos probados que los agresores metieron a la víctima en el portal, la rodearon y la penetraron bucal, vaginal y analmente en repetidas ocasiones. ¿Qué más tienen que hacer a una mujer para que los jueces entiendan que se ha ejercido violencia e intimidación?

Cuando una fuerza de izquierdas gana unas elecciones y ocupa un gobierno, se tiene que hacer cargo de un aparato administrativo y coercitivo diseñado por sus enemigos de clase, y que, las más de las veces, en vez de ser controlado por el gobierno acaba controlando a éste. Es una ley que tener el gobierno no es tener el poder, y la militancia y los votantes de Ahora Madrid están aprendiendo dicha ley a través de su amarga experiencia.

Las magníficas movilizaciones de los pensionistas de estos meses son una inspiración para todos. Ausentes de consignas y de dirección por parte de las cúpulas sindicales y de la izquierda, se han lanzado a la calle con todo su ímpetu para tomar su destino en sus manos, ayudando a transformar toda la situación. No es casualidad que al frente del movimiento, en cada zona y ciudad, se hayan situado veteranos activistas sindicales y de izquierdas de los años 70, ahora jubilados, que han puesto al servicio del movimiento su experiencia acumulada en años de lucha contra la dictadura franquista, contra los patronos, y contra los despidos y reconversiones industriales.

El pasado 15 de marzo falleció en Lavapiés Mame, inmigrante de origen senegalés que llevaba doce años trabajando y residiendo en el madrileño barrio de Lavapiés. Mame se dedicaba a la venta ambulante todos estos años mientras peleaba por  conseguir papeles, es decir para ‘’legalizarse como ser humano’’.

La jornada del 8 de marzo que vivimos en el Estado español ha sido histórica. Un comentarista del diario catalán El Periódico, la describió como "más que una huelga,  casi una revolución". Y esta apreciación no era exagerada. Tras varios años de apatía y desmovilización, una marea humana emergió en las calles de todo el país, arrastrando a mujeres (y hombres) de todos los sectores populares, pero fundamentalmente de la clase trabajadora. Hubo un ambiente de fuerza y confianza en las propias fuerzas que se rebelaba contra la atmósfera de estancamiento, desesperanza y fatalismo que la clase dominante, y también los dirigentes sindicales y de izquierdas, habían establecido en el último período.

La del 17 de marzo ha sido una gran jornada de lucha, con cientos de miles en las calles de todo el país, pese al frío, la lluvia y, en algunas zonas, la nieve. Una mayoría de jubilados, acompañados de trabajadores y jóvenes, han marchado para defender el derecho a una pensión digna, ganado con lucha y sacrificio durante décadas por la clase trabajadora de este país.

Cantante de rap, condenado a dos años de cárcel por sus letras reivindicativas - Esta entrevista fue realizada después de que la Audiencia Nacional condenara a la pena de dos años y un día a 12 miembros del colectivo “La Insurgencia”, entre ellos, el entrevistado, Iván Leszno. Este tribunal, heredero directo del franquista Tribunal de Orden Público (TOP), añadió un día a la pena de dos años para enviar conscientemente a estos compañeros a la cárcel, ya que la pena de dos años es excarcelable si no hay “delitos” previos. Esto muestra el carácter político, vengativo y de ensañamiento de estos jueces, que escapan a cualquier control popular y que están dotados con todo tipo de privilegios materiales. La entrevista está publicada también en nuestra revista impresa Lucha de Clases.