Los días 29 y 30 de junio se celebrará en Madrid la cumbre de la OTAN. Participarán 40 presidentes y jefes de Estado de los 31 países que la integran. La cumbre se celebra en medio de la actual guerra en Ucrania, donde la OTAN está completamente involucrada proporcionando al gobierno ucraniano armamento y asesoramiento de todo tipo.

El domingo 19 de junio se celebrarán elecciones en Andalucía, la comunidad autónoma más poblada del Estado y la tercera en aportación a la riqueza del país, y también la que registra las mayores tasas de desempleo y pobreza. La izquierda y la derecha se juegan mucho en estas elecciones que podrían marcar un nuevo rumbo inmediato al futuro político del Estado español.

Un escándalo ha saltado los últimos días al conocerse que 65 políticos y dirigentes independentistas catalanes y vascos habían sido espiados desde 2017 a 2020 a través de sus teléfonos móviles con el programa de espionaje Pegasus, diseñado especialmente por una empresa israelí para gobiernos de todo el mundo. En realidad, no hay nada nuevo aquí. Este es el modus operandi de cualquier Estado burgués para combatir a quienes considera sus enemigos.

El pasado 28 de abril se cumplieron 30 días continuos tras el inicio de la huelga de hambre emprendida como medida extrema por Asier Guridi Zaloña –exiliado político vasco que se encuentra en Venezuela en condición de refugiado– tras la negativa del Estado español y de las autoridades del Consulado General de España en Caracas a concederle su pasaporte. 

Este artículo fue escrito poco antes de la elección de Alberto Núñez Feijóo como nuevo presidente del PP, y tras la formación del gobierno PP-Vox en Castilla y León. En él se analiza que las causas que llevaron a la crisis del PP y a recostarse con Vox no han desaparecido con la elección de Feijóo. El PP y la derecha en general siguen expuestos a crisis e inestabilidad.

Las nuevas revelaciones de espionaje contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de defensa, Margarita Robles, confirman lo que escribimos en un artículo anterior sobre el carácter del aparato del Estado y de los intereses capitalistas asociados a él. Son elementos ajenos a la clase trabajadora que escapan a nuestro control y que representan una amenaza para las libertades democráticas.

Al Gobierno se le acumulan los frentes abiertos, siendo uno de ellos el completo descontrol de la subida de la luz. Esta situación de crisis ha empeorado con la guerra en Ucrania, pero es falso, como pretende hacer el Gobierno, culpar a la guerra de las causas de fondo de esta crisis. Estas se encuentran en la lógica del capitalismo.