El pasado 28 de abril se cumplieron 30 días continuos tras el inicio de la huelga de hambre emprendida como medida extrema por Asier Guridi Zaloña –exiliado político vasco que se encuentra en Venezuela en condición de refugiado– tras la negativa del Estado español y de las autoridades del Consulado General de España en Caracas a concederle su pasaporte. 

Las nuevas revelaciones de espionaje contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de defensa, Margarita Robles, confirman lo que escribimos en un artículo anterior sobre el carácter del aparato del Estado y de los intereses capitalistas asociados a él. Son elementos ajenos a la clase trabajadora que escapan a nuestro control y que representan una amenaza para las libertades democráticas.

Un escándalo ha saltado los últimos días al conocerse que 65 políticos y dirigentes independentistas catalanes y vascos habían sido espiados desde 2017 a 2020 a través de sus teléfonos móviles con el programa de espionaje Pegasus, diseñado especialmente por una empresa israelí para gobiernos de todo el mundo. En realidad, no hay nada nuevo aquí. Este es el modus operandi de cualquier Estado burgués para combatir a quienes considera sus enemigos.

El precio de la electricidad subió un 80% en un año según el INE, la gasolina es un 50% más cara, los aceites de consumo doméstico un 30% etc...la inflación cerró el mes de marzo con un incremento del 9,8% y la previsión del Banco de España es que la subida media de los precios se mantenga en el 7,5%. Esta alza dramática de los precios está castigando duramente a las familias trabajadoras.

En los últimos días,  ha estallado mediáticamente a nivel estatal un conflicto entre empresarios de la feria, los trabajadores de la Feria de Abril y el gobierno. La patronal, representada en la asociación andaluza de empresarios de la hostelería de la feria, ha convocado un cierre patronal.