La campaña de las elecciones andaluzas arrancó con un terremoto en forma de barómetro del CIS, según el cual el 2D se produciría un empate PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía, por detrás de un PSOE que se mantiene en cabeza con relativa comodidad. El sondeo también augura la entrada de Vox en el Parlamento de Andalucía con un escaño por la provincia de Almería, lo que está generando no pocos lamentos.

La polémica desatada por el acuerdo entre PSOE y PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) –el organismo rector del sistema judicial– que a su vez deberá nombrar a los nuevos integrantes del Tribunal Supremo (TS) cuyo mandato también caduca en pocas semanas, ha puesto de manifiesto la falacia de la “independencia” del poder judicial, añadiendo un nuevo elemento de desprestigio a este estamento.

Hoy se dio a conocer la noticia del arresto de un hombre de extrema derecha de 63 años que quería asesinar a Pedro Sánchez. A pesar de que la policía encontró 16 armas en su poder, la Audiencia Nacional se ha negado a tratar el caso porque no lo considera un asunto de terrorismo. Este es el mismo tribunal que ha condenado a los artistas de rap a la cárcel por "glorificar el terrorismo" en sus letras. ¿Un caso de doble rasero?

Recientemente, hemos asistido a una demostración del poder de los banqueros en nuestro país. En pocos días han conseguido que el Tribunal Supremo se rectifique a si mismo, declarando que el  impuesto de las hipotecas deben pagarlo los hipotecados. Una decisión que ahorra a la banca miles de millones de euros, porque no tendrán que devolver retroactivamente este impuesto en millones de hipotecas.

Finalmente, el Tribunal Supremo ha fallado a favor de la banca. La sala de lo contencioso administrativo del alto tribunal ha decidido, por quince votos contra trece, que el pago del impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) recaiga, como hasta ahora, en el cliente hipotecado y no en el banco. Esta sentencia vuelve a poner al desnudo el carácter de clase de la justicia y del Estado en su conjunto.

El 2 de diciembre los andaluces estamos llamados a las urnas. Estas elecciones llegan con un PSOE desgastado por décadas de políticas de derechas y corrupción, con unas derechas (PP y Ciudadanos) envalentonadas y con una izquierda debilitada por la crisis de Unidos Podemos, que aquí se presenta con el nombre Adelante Andalucía. Debemos, sin embargo, mirar más allá de la superficie y ver las corrientes de fondo que hacen que estas no sean unas elecciones cualquiera.