Desde Lucha de Clases nos felicitamos porque todavía haya militantes en IU que defiendan una postura correcta y consecuente con la cuestión nacional y el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Es por ello que publicamos este análisis de las elecciones del 21D por parte de Alberto Arregui y Jordi Escuer.

Para entender la crisis en el Estado español y Catalunya, debemos primero quitarnos las gafas belgas / flamencas. Es demasiado fácil hacer comparaciones superficiales con la Flandes del N-VA (1) para darle al movimiento catalán un aspecto derechista y antidemocrático.

El resultado de las elecciones catalanas del 21 de diciembre representa una bofetada a la estrategia del gobierno español de introducir su dominio directo en Catalunya para aplastar el movimiento independentista. El PP ha visto reducida su representación a 3 escaños en Catalunya y el bloque independentista ha obtenido una vez más una mayoría absoluta en el Parlament.

Ens enfrontem a unes eleccions que, com diem des de la CUP, són il·legítimes i imposades dins del marc repressiu i autoritari del 155. Tenen lloc després de setmanes d’empresonaments i intimidacions i després de la jornada de violència policial sense precedents de l’1-O. Aquesta repressió no només ha colpit els dirigents de JxSí i de l’ANC i Òmnium, que representen els casos més visibles i dramàtics, sinó el camp sobiranista en general i les institucions de la Generalitat. Hi ha hagut un allau d’imputacions i d’amenaces que cerquen generar un clima de por. L’Estat s’ha estat recolzant sobre la mobilització espanyolista i la histèria nacionalista a Catalunya i pertot, donant oxigen a grups feixistes i creant una atmosfera de xovinisme. Estem parlant de l’acció decidida de tot el règim del 78, el govern, el PSOE y Cs, la judicatura, la monarquia, els grans mitjans de comunicació burgesos, la patronal (catalana i espanyola), etc. En aquesta situació, el sobiranisme es trobarà amb tota mena d’obstacles i travetes que faran d’aquestes eleccions una batalla desigual. L’excepcionalitat del moment es resumeix en que els dos principals partits sobiranistes tenen els seus caps de llista a la presó o a l’exili. De nou, es mostra la veritable natura del règim del 78 i de la constitució espanyola: repressiva, hostil al dret a l’autodeterminació i a la llibertat en general, i al servei d’unes elits corruptes i reaccionàries.

La aprobación del PEF (Plan Económico Financiero) en el pleno municipal del Ayuntamiento de Madrid el pasado 18 de diciembre confirma definitivamente el giro a la derecha de la propuesta reformista de izquierda con la que Ahora Madrid se presentó a las elecciones de 2015. A esto se suma, que dicho plan fue aprobado con los votos de los 21 concejales del Partido Popular, mientras que PSOE y Cs aprovecharon la ocasión para votar en contra y en un giro oportunista, situarse en contra de los recortes a nivel municipal. En el caso de la coalición gobernante, Ahora Madrid, se ausentaron en la votación hasta seis concejales pertenecientes al ala izquierda (IU, Anticapitalistas, Ganemos). La culminación definitiva del giro fue el cese del concejal de Hacienda, Carlos Sánchez Mato, por oponerse a la estrategia derrotista ante Montoro de la alcaldesa.

Nos enfrentamos a unas elecciones que, como decimos desde la CUP, son ilegítimas e impuestas dentro del marco represivo y autoritario del 155. Tienen lugar después de semanas  de encarcelamientos e intimidaciones y después de la jornada de la violencia policial sin precedentes del 1-O. Esta represión no solo ha golpeado a los dirigentes de JxSí y de la ANC y  Òmnium, que representan los casos más visibles y dramáticos, sino el campo soberanista en general y las instituciones de la Generalitat. Ha habido una avalancha de imputaciones y de amenazas que buscan generar un clima de miedo. El estado se ha estado apoyando sobre la movilización españolista y la histeria nacionalista en Cataluña y en todos lugares, dando oxígeno a grupos fascistas y creando una atmósfera de chovinismo. Estamos hablando de la acción decidida de todo el régimen del 78, el gobierno, el PSOE y Cs, la judicatura, la monarquía, los grandes medios de comunicación burgueses, la patronal (catalana y española), etc. En esta situación, el soberanismo se encontrará con todo tipo de obstáculos y zancadillas que harán de estas elecciones una batalla desigual. La exceptuabilidad del momento se resume en que los dos principales partidos soberanistas tienen a sus cabeza de lista en la prisión o en el exilio. De nuevo, se muestra la auténtica naturaleza del régimen del 78 y de la constitución española: represiva, hostil al derecho de autodeterminación y a la libertad en general y al servicio de unas élites corruptas y reaccionarias.