La entrada en prisión de Pablo Hasél ha provocado una verdadera explosión entre la juventud del Estado español. Después de 10 días intensos de movilizaciones, es necesario hacer un balance de cómo se está desarrollando esta lucha hasta el momento.

AERNNOVA, parte del conglomerado empresarial aeronáutico, pretende destruir más de 180 puestos de trabajo entre Sevilla y Álava. En la planta ubicada en La Rinconada (Sevilla) arrojarían al paro a 73 trabajadores de una plantilla total de 186. Esto se suma a 800 puestos adicionales repartidos por distintos países donde la empresa tiene ramificaciones.

Finalmente, Pablo Hasel ha sido detenido en la mañana del 16 de febrero por los Mossos d’Esquadra y conducido a la cárcel de Lleida. Desde hoy, Pablo Hasel se suma a la ya larga lista de presos políticos del régimen del 78, poniendo en evidencia una vez más el carácter profundamente antidemocrático y represivo del aparato del Estado español.

El Régimen del 78, sus mercenarios en los medios de comunicación, incluida la TVE pública “progresista”, y en sus partidos, han soltado sus perros de presa de la pluma y de la porra contra la juventud valiente que se rebela contra un sistema corrupto y represor. La clase obrera debe reaccionar. Los casos de Hasel y Linares deben actuar como una grave advertencia.

El día electoral del 14F estuvo marcado por la pandemia del Covid-19 que ha llevado a una abstención récord de 2.475.305 votos y a una baja participación del 53,56%. Pero la pandemia y la crisis general de régimen, que se ha agudizado en estos meses, también ha tenido el efecto de radicalizar a la izquierda al electorado catalán.

Las declaraciones de Pablo Iglesias denunciando la “anormalidad democrática” española han provocado la airada reacción de todo el Régimen del 78. Pero Pablo Iglesias ha señalado lo elemental: España es el país del mundo con más artistas presos, los reyes pueden delinquir sin consecuencias penales, hay exiliados y presos políticos, la policía y la prensa son utilizadas para perseguir a oponentes políticos, y la casta judicial escapa a todo control popular.

El pasado curso 2019-2020 fue interrumpido repentinamente con la llegada de la pandemia provocada por la COVID-19 y el subsiguiente confinamiento domiciliario que duró cerca de tres meses. Ante esta situación, tanto profesorado como alumnos se tuvieron que adaptar a un nuevo modelo de docencia y evaluación online, de forma improvisada y, en muchos casos, sin los recursos necesarios para ello.